Domingo 16 de Diciembre de 2018

Embalses en Chile:
Una tarea pendiente
Oriana Olivos Marín
De ejecutarse todos los proyectos en cartera, la capacidad de riego seguro actual aumentaría en 70 por ciento. La iniciativa que está más avanzada es Convento Viejo II y se está materializando bajo sistemas de concesiones.

Publicado: Jueves, 18 de Mayo de 2006


Por Oriana Olivos Marín

En Chile se han construido 21 embalses, pero aún el país necesita más. Con los ya existentes se abastece cerca de un millón de hectáreas de riego seguro, sin embargo, no es suficiente.

Contemplando el problema que hoy tienen los regantes en Chile, se pretende ejecutar siete obras de magnitud con el fin de aumentar en 70 por ciento esta capacidad.

Hasta la fecha, el proyecto más avanzado es el embalse Convento Viejo, ubicado en la Provincia de Colchagua, VI Región, cuyas faenas comenzaron a fines del año pasado. Debido a que se trata de una obra que embalsa los derechos de agua de los regantes, se optó por materializar la iniciativa a través de una concesión.

Comenta el subsecretario de Obras Públicas, Juan Eduardo Saldivia, que las inversión de los nuevos embalses que se construyan, y que están en la cartera de proyecto, se obtendrá bajo la fórmula de cofinanciamiento, a través de una concesión o usando el mecanismo establecido por el Consejo de Ministros de la Comisión de Riego (Ley 1.123). El artículo define que sólo se construirá un embalse si el 50 por ciento más uno de los regantes beneficiados suscriben una escritura pública, donde se comprometen a pagar el porcentaje que les corresponde por la parte privada.

Hay que señalar que los privados (regantes) aportarán el 20 por ciento del total de los recursos y el fisco lo que resta.

Los regantes más pequeños, un 5 por ciento, y los más grandes, el 35 por ciento de la cuota que les corresponde como particulares.

Bajo este paradigma de negocio está el embalse El Bato, Illapel, el que aún no comienza sus obras producto de que sólo se ha suscrito el 10 por ciento de los regantes beneficiados por el futuro proyecto.

Aún no se sabe de los otros proyectos restantes cuál es la fórmula que adoptarán para su financiamiento. Claro está que según sea el caso, y si se hace a través de concesiones, es posible diseñar embalses multipropósitos.

Alternativa multipropósito

Esta idea que surgió en el Ministerio de Obras Públicas hace varios años comienza a tomar forma con el proyecto Convento Viejo. "La empresa concesionaria a cargo ha solicitado que se evalúe la posibilidad de aprovechar la construcción de la presa y la caída de agua para efectos hidroeléctricos. Pero, dice el subsecretario, hay que definir todavía la situación sobre los derechos de agua que se requieren para materializar esta iniciativa. "No hay que olvidar que la función de un embalse es embalsar los derechos de agua que están en propiedad de los particulares. El rol de la concesionaria es prestar el servicio del embalse y su respectiva operación".

Agrega el subsecretario que la idea de multipropósito es muy amplia, y que una obra de esta naturaleza, además de su función de riego, podría prestar servicios hidroeléctricos, turísticos, de navegación e incluso paisajísticos. Por eso las empresas concesionarias que los construyan y operen evaluarán, en cada caso, si les conviene agregar otro uso al embalse, y si este propósito secundario, por decirlo de algún modo, les sirve para rentabilizar su inversión tanto en la construcción como en la operación del embalse.

Para que los embalses hoy en carpeta sean una realidad depende esencialmente de los regantes. "Porque en Chile hay necesidad de riego seguro. Pero aquellos que tienen los derechos de agua, beneficiarios directo de las obras que en su valle se realicen, son los que deben garantizar este cofinanciamiento. De lo contrario, no se podrán construir".

En tanto, el Embalse Convento Viejo II sigue ejecutándose. Sus obras consisten en la ampliación del existente en forma considerable.

La zona de inundación crecerá de 700 a 3.000 hectáreas; la superficie beneficiada aumentará de 27 mil a 65 mil hectáreas. Para ello se requiere que el muro crezca de 15 metros a 32 metros de altura y crear cerca de 300 kilómetros de nuevos canales. El proyecto dispone de abundantes recursos hídricos y se localiza en una de las mejores zonas agroclimáticas del país.

Una vez terminado el proyecto, las localidades agrícolas de Rancagua, San Fernando, Chimbarongo, Teno, Chépica, Lolol, Santa Cruz, Pumahue, Nilahue y Pichilemu podrán ser abastecidas generosamente.

Los embalses pendientes son: sistema Petorca­Ligua, IV Región; Chacrilla, en Putaendo; Puntilla del Viento, río Aconcagua; Punilla, VIII Región, y Ancoa, VII Región. Se suma El Bato que beneficia a los regantes de Illapel.

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