Domingo 20 de Octubre de 2019

Canadá:
Los secretos de la ciudad subterránea de Montreal
Felipe Álamos Undurraga
Clement Demers, uno de los gestores del sistema urbano de espacios bajo tierra más grande del mundo, estuvo en Chile. Y contó cómo hacer exitoso este tipo de complejos.

Publicado: Jueves, 19 de Abril de 2007


Por Felipe Álamos Undurraga

La ciudad subterránea más conocida y transitada del mundo está en Montreal, Canadá, y se conoce con el nombre de Réso. Son 33 kilómetros de túneles subterráneos, que cobijan aproximadamente 2.000 tiendas, 10 estaciones de metro, 31 complejos de estacionamientos y dos estaciones de ferrocarriles, entre otros servicios y espacios, por los cuales circulan alrededor de 500.000 personas diariamente.

Un vasto submundo que según explica Clement Demers, gerente del Quartier International de Montreal (QIM), ha sido el eje de la recuperación de las zonas deterioradas del centro de la ciudad canadiense y sus inmediaciones.

"El mejor ejemplo de ello ha sido el proyecto de renovación urbana del Quartier International (Barrio Internacional), cuya red urbana fundamental se construyó en 2000 y 2004, y que hoy está en pleno funcionamiento. En este sector, que tiene una superficie de 27 hectáreas, la organización público-privada a cargo de la iniciativa optó por un modelo en el cual las vías peatonales subterráneas son los ejes estructurantes", señala Demers, quien estuvo en Chile invitado por el Centro de Investigaciones Territoriales y Urbanas de la Universidad Andrés Bello.

Unión invisible

Explica el experto que la construcción de estos nuevos túneles peatonales –que se unieron a la red subterránea (Réso) ya existente– ha permitido "coser" la zona del QIM con otros barrios de la ciudad, separados a causa del levantamiento de una autopista a comienzos de los sesenta. "Fue una unión invisible y muy efectiva".

Agrega que el resultado obtenido en QUIM ha sido muy satisfactorio, tanto desde el punto de vista social como económico. "Logramos extender el éxito que tenían las vías subterráneas hacia esta zona deteriorada, generando una zona de renovación urbana que ha generado inversiones inmobiliarias del orden de 300 millones de dólares, tanto a nivel subterráneo como en superficie".

Además, se generaron efectos positivos en la ciudad, pues se incrementó el área peatonal en 40%; se eliminaron los estacionamientos en superficie (fueron reemplazados por 1.300 unidades subterráneas); se reforestó el área; se recuperaron plazas y parques y se renovó completamente el mobiliario urbano y la iluminación.

Señala que este éxito no ha sido casual y que se debe principalmente a la sólida alianza entre los sectores público y privado. En este sentido, cuenta que el diseño de la zona fue encargado a un consorcio privado y que el proyecto es manejado por la Société du Quartier International de Montreal, una organización sin fines de lucro formada por los gobiernos de Canadá, Quebec y Montreal, como también la "Caisse" (caja de ahorros y préstamos local) y la Asociación de Residentes del Quartier International de Montréal (ARQIM).

En este sentido señala que por un lado las autoridades fijaron normas urbanas que favorecieron las inversiones, pero a la vez definieron criterios de diseño –a través de un Master Plan– que han permitido lograr un alto estándar urbano. "Lo que la experiencia nos demuestra es que para el éxito de este tipo de proyectos bajo tierra es esencial cumplir con ciertas premisas".

La primera, dice, es que los espacios estén vinculados a la red de Metro, para generar los flujos de público necesarios. "Aunque también es muy importante que los edificios de oficinas y residenciales que se proyecten y los grandes centros comerciales, tengan salidas a esta red, como sucede en Montreal".

Y lo segundo, aunque no menos importante, es hacer que las galerías sean amplias, luminosas y de buena calidad de terminaciones para evitar la sensación de confinamiento. "Lo ideal es que siempre se tenga a la vista una posible salida, lo cual da tranquilidad a los peatones".

Con respecto al futuro, Demers cree que este tipo de espacios seguirá creciendo. Y no sólo en Canadá. "Dada la escasez de suelo que presentan muchas ciudades en el mundo, crecer hacia abajo es una alternativa interesante y económicamente atractiva, pues si bien los costos de construcción pueden ser mayores a construir en altura, este tipo de obras gatilla otras inversiones, generando plusvalías en los sectores donde se localiza".

Espacio en expansión

La ciudad subterránea de Montreal comenzó a construirse en 1962 y ha tenido gran éxito debido a las extremas condiciones climáticas que presenta la ciudad en invierno. Hoy, abarca diez sectores de la ciudad canadiense, que están conectados a igual número de estaciones de Metro, y se sigue expandiendo. Se calcula que existen unas 120 entradas a esta red bajo tierra.

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