Sábado 24 de Agosto de 2019


El Diego Portales:una oportunidad para la ciudad
Ramón Delpiano


Publicado: Jueves, 23 de Agosto de 2007


Por el arquitecto Ramón Delpiano,

vicepresidente Instituto Río Colorado

El Barrio Lastarria, con los barrios Concha y Toro y París Londres, ha logrado, entre otros, el privilegio de constituir para los santiaguinos nichos de historia, lugares donde la vida existió según cierta expresión de cultura produciendo un intercambio de paz en una ciudad cargada de tensiones y en la cual, por ello, los vecinos buscan hoy reencontrar lo que la ciudad perdió en su "continuo correr hacia ninguna parte" (en palabras de Jorge Díaz).

Interesa por ello no sólo la reconquista del lugar del Diego Portales, sino introducirlo en su barrio, el Barrio Lastarria.

Hoy, el Diego Portales es una gran estructura sin barrio, por eso carente de sentido como otros edificios de la ciudad. Cualquier esfuerzo que se haga para abrirlo e integrarlo a la ciudad a través de su Barrio Lastarria, será lo mejor que pueda lograr el llamado al Concurso de Arquitectura que efectúa el Ministerio de Obras Publicas; por entero preferible a mantenerlo como un cenotafio en el que reconozcamos cada vez con respeto doloroso una señal de nuestros últimos duros 35 años.

El país cambió, nuestra sociedad esta cambiando y, con ello, el interés por la ciudad y su cultura han crecido como lo muestra el intenso debate causado por el destino de esa hermética masa de acero, ubicada allí no por elección deseada sino por un rápido descarte, aprovechando las expropiaciones ya efectuadas para remodelar ese sector de San Borja, no para alojar la UNCTAD.

No conseguimos dentro del plazo un lugar más afortunado que ése a los pies de una torre ya construida que obligó a la placa de oficinas y servicios exigida por el programa avanzar sobre la Alameda.

No hubo ni dinero ni tiempo para continuar búsquedas, admitiendo que quizás pudo retirarse la placa 40 metros de la Alameda, incorporando dentro de ella la torre ejecutada en un lugar de una edificación a 4,5 metros de la solera.

Los hechos fueron por otro camino y la placa quedó sobre la Alameda en toda su longitud de 180 metros de frente, a 45 centímetros de la proyección de la cubierta en la solera sin perspectiva y forzada a recibir autoridades e invitados sobre una pista de la Alameda entre balizas rojas y policías.

El incendio del 5 de marzo de 2006 destruyó su ala oriente en 90 metros sobre la Alameda, abriendo la posibilidad de reconstruir un acceso conjunto para la placa y su torre, devolviendo a esta última la presencia original sobre la Alameda como sucede con el resto de la remodelación San Borja a la que esa torre perteneció.

Aun más, existe la posibilidad de aislarla nuevamente demoliendo lo que existe, situación más improbable y a lo que muchos se opondrán.

¿Encapsularlo o abrirlo?

Las bases del llamado a concurso se inspiran en una inserción mayor de ambos edificios, placa y torre, en el contexto de Lastarria, pero será el jurado a quien corresponderá la delicadísima tarea de calificar.

Las posibles realizaciones tendrán que considerar complejas limitaciones impuestas por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones como del Plan Regional Comunal de Santiago más importantes cambios de normativas en los últimos 30 años hoy aplicables.

Pero, por sobre todo, existe la esperanza de muchos chilenos para que el lugar exhiba en debido esplendor lo que fue para muchos ese Edificio del gobierno central Diego Portales, hoy Centro Cultural Gabriela Mistral.

En nuestro parecer, las posibilidades para abordar la arquitectura del lugar van desde reconstruir y volver a encapsular ese espacio, hasta abrirlo y prolongarlo mediante pavimentos, iluminación y color hasta la calle Merced, como un conjunto de actividad con una fisonomía propia y particular como los barrios París-Londres y Concha y Toro, que todos hoy admiramos.

Este lugar también espera al "genius loci" (ese genio del lugar) que algunos arquitectos guardan en su talento y que es capaz de poner en valor y convertir al sitio en la animación de una de cultura con vida bullente.

Será ésta una gran prueba para la arquitectura de hoy, que esperamos no permita el injerto urbano de la Potzdammer Platz de Berlín, apoteosis del modelo del poder, aplaudida por todo el mundo menos por muchos berlineses.

Hay que reivindicarse

Ya hicimos polvo la cárcel pública de General Mackenna; el barrio El Golf; las avenidas Vitacura y Las Condes; mas podemos esperar, sin embargo, que el concurso para el nuevo Centro Cultural Gabriela Mistral constituya el renacimiento de una Alameda armoniosa anteriormente destruida sin misericordia por el dinero y la falta de cultura desde 1910, para que en 2010 pueda ser presentada como un cambio histórico o como un nuevo modo de pensar y sentir de los santiaguinos hacia su ciudad.

Ésa es la significación profunda, según estimamos, del mensaje que nos entrega este llamado del Gobierno a nuestro gremio, que esperamos esté en las bases del llamado a Concurso Público que se hizo el 3 de agosto para concluir el 23 de octubre de 2007, oportunidad en que el jurado entregará los resultados de su calificación.

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