Jueves 23 de Mayo de 2019


Revolución tecnológica: Máquinas que hacen Máquinas
Catalina Correia C.
En unos años más, si se le rompe su tazón favorito no tendrá que salir a comprarlo. Imprímalo en su propia casa. Esa es la apuesta de los investigadores del MIT. Los personal fabricators prometen ser la próxima gran ola de innovación y cambiarán nuestro estilo de vida, como antes lo hicieron la computación e internet. A prepararse. La revolución viene en camino.
* Portada de la edición impresa


Publicado: Jueves, 25 de Agosto de 2005

Advertencia: antes de leer este artículo abra la mente y déjese sorprender.

Imagine que sale de su casa al trabajo y el auto lo deja botado. Abre el capó para ver qué sucede, y se da cuenta de que una pieza se echó a perder. Probablemente lo primero que se le viene a la mente es llamar a la grúa para que solucionen su problema. Pero hay otra alternativa, mucho más fácil y sencilla. Imprima la pieza en su propia casa.

Lo admito. Suena a ciencia ficción. Pero la posibilidad está a la vuelta de la esquina. Así lo aseguran los investigadores del Centro de Bits y Átomos del Massachusetts Institute of Technology (MIT). En Boston, hoy es posible encontrar laboratorios del tamaño de una pieza que cuentan con distintos tipos de máquinas que en conjunto permiten construir prácticamente cualquier cosa. Desde bicicletas hasta celulares. El desafío ahora es hacer converger todas estas máquinas en una sola del tamaño de una impresora convencional, para que todo hijo de vecino pueda tener una en su casa.

Son los personal fabricators, término acuñado por Neil Gershenfeld, director del Centro de Bits y Átomos del MIT. Y aunque nuestro país siempre suele estar alejado de las innovaciones tecnológicas y toma el lugar de un cómodo espectador, dos científicos chilenos, Sergio Araya y Carlos Osorio, están trabajando codo a codo en esto.

Los personal fabricators prometen ser la próxima gran revolución tecnológica, como antes lo fueron los computadores e internet. Y es que el concepto es absolutamente fascinante. En sencillo, se trata de una máquina capaz de fabricar otra máquina, explica Sergio Araya. "Hoy día la realidad más cercana a eso son laboratorios donde hay una serie de máquinas que utilizadas en secuencia permiten crear máquinas complejas, incluso con circuitos electrónicos", explica el científico. Hasta el momento se encuentra a nivel de prototipo, pero dentro de unos 15 o 30 años, estas máquinas se habrán integrado dentro de una sola, que cada uno podrá tener encima del escritorio.

"Es difícil dar fechas. Si pensamos en lo que se demoró el notebook en salir en forma masiva o la telefonía IP -que ya estaba disponible en los años 70-, podríamos decir que unos 30 años. Pero dado que los tiempos cada vez son menores, podría ser la mitad. La gente del MIT está trabajando en la integración de todos los procesos en una sola máquina, de manera que el resultado sea un producto terminado, sin ensamblajes de por medio", sostiene Carlos Osorio. La masificación de esta nueva forma de fabricación se basará prácticamente en dos principios: la reducción de tamaño y de costo. "Es análogo a lo que pasó con la revolución de los computadores, donde se pasó de tener computadores que ocupaban un piso entero en la Universidad de Chile, a tener una máquina que puedes llevar en el bolsillo. Cuando pasemos de tener una fábrica en un galpón industrial a tenerla sobre el escritorio, eso es lo que hará que se masifique. Es un tema de tamaño, de portabilidad y de costos", dice Osorio.

Gracias a los personal fabricators, una persona podrá fabricar prácticamente cualquier cosa en su propio hogar. Y será un producto terminado, sin necesidad de ensamblaje u otra intervención por parte del usuario. El sistema funcionará de forma similar a lo que es hoy día el mercado de la música online. "Una canción no es muy distinta en concepto que lo que significa bajar el último tazón de Google e imprimirlo. En último término, una canción es un software chiquitito que decodifica una señal y hace que el computador la toque. Aquí va a pasar lo mismo, un software chico va a decodificar una señal y dará la orden para que el personal fabricator lo fabrique", explica Osorio.

Así, no será necesario tener un gran conocimiento de computación para fabricar un objeto. Si bien el usuario avanzado podrá tener el software en la casa y diseñará su propia tecnología, quienes no estén interesados en esto podrán comprar la matriz online, e imprimir el control remoto en su propia casa, cuenta Araya.

Los derechos de autor serán manejados del mismo modo como ocurre hoy con la compra de canciones online. Pero los científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) estiman que también es posible que se desarrolle una suerte de comunidad virtual libre, donde cada persona ponga a disposición de las demás sus diseños.

Por eso, el potencial de la tecnología es tremendo. Según Osorio, cambiará la manera en que nos relacionemos con la creación, ya que permitirá materializar nuevas ideas: "Es tan simple como que a mí se me ocurra algo, lo diseño y lo fabrico en seguida.

"En dos o tres horas tengo el modelito en mi escritorio, viendo si la cosa funcionó o no funcionó. Cambia la manera en que nos relacionamos con el proceso de creación", afirma el científico.

Sergio Araya explica que el cambio de tecnología de los personal fabricators no es tan grande, ya que se trata de gente que ha tomado máquinas existentes y las ha modificado levemente. "Como el caso de las 3D printers, alguien tomó una impresora común y corriente y la modificó de tal manera que pudiera imprimir plástico o yeso. Eso es muy importante, porque el cambio consiste en mejorar en un aspecto un proceso existente y sin embargo el potencial de cambio es gigante".

Cómo lo quiere

El personal fabricator vendría a cambiar toda la cadena de suministros que hoy día conocemos. Lo tradicional es que el diseño se haga en un lugar determinado, se compren los materiales, se arme en una planta y que luego un camión los transporte al lugar de venta. Ahora es distinto. El usuario decide qué quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere. "Todos los camiones que conocemos transportando productos terminados tenderían a desaparecer", vaticina Osorio.

Además, al imprimir las piezas se ahorra el dinero que cuesta la matriz. Eso significa que el mayor costo de inversión de esa pieza desaparece, por lo que el precio final del producto también debería disminuir.

Y se abre un mundo nuevo de posibilidades. Para un país como Chile, que es principalmente productor de materia prima, la incorporación de fabricación digital permitiría agregar valor sobre las cosas y vender objetos terminados. Y no sólo traería una disminución de los costos, sino una diversificación de la producción, sostiene Araya.

Ante esta nueva tecnología emergente, los científicos son enfáticos en afirmar que nuestro país no debe asumir un puesto de espectador, sino que debe involucrarse activamente.

El verdadero impacto

"Uno de los beneficios que tenemos como país es darnos cuenta de que cosas como éstas están saliendo, que si bien son riesgosas pueden tener un impacto bastante grande. Y como están en un estado tan embrionario y hay tan poca gente metiéndose, si motivamos a grupos importantes de chilenos a hacerlo podemos tener que el día de mañana gran parte de lo que se haga en esta área esté dominado por chilenos. Debemos estar activos en lainvención de estas máquinas y ser los primeros que empiezan a ocupar esto de forma productiva. Si tenemos más gente metida, las opciones que tenemos en el futuro son mucho más grandes que las que podríamos tener sólo siendo consumidores de esta tecnología. Porque eso le va a pasar a todo el mundo. Hay que ser primeros, hay que estar donde las papas queman, hay que tomar decisiones rápido", afirma Osorio.

Chile podría aprovecharse de este nuevo tipo de fabricación para poder crear tecnologías a la medida de sus necesidades. O bien, para solucionarles el problema a otros países. "Podemos generar ingresos sólo por la venta de patentes.

"Por eso necesitamos que nuestra gente venga para acá, se especialice en esto, vuelva a Chile y el sector privado se ponga con plata para hacer de esto un negocio", dice Osorio.

La pelota, dicen los científicos, ya fue lanzada y está dando bote en el sector privado y académico. Habrá que ver si aceptamos el desafío.

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