Domingo 16 de Diciembre de 2018

Testimonios:
Ellos son investigadores sub 30

Tienen menos de 30 años y ya son parte de los staff de investigadores de las universidades donde estudiaron. Todos tienen estudios de posgrado y aspiran a contribuir a través de sus proyectos al desarrollo del país.

Publicado: Jueves, 26 de Junio de 2008


Cuando estaba terminando el tercer año de Ingeniería Civil en Biotecnología en la Universidad de Chile, Pablo Moreno (27 años) hizo su primera práctica en el Laboratorio de Bioinformática del INTA. Después de ese verano, le dieron la oportunidad de seguir vinculado al grupo mientras seguía con sus estudios. Ahí desarrolló pequeñas soluciones de software y algunos aportes técnicos al proyecto de genoma de nectarines. Otra de sus prácticas la hizo en la empresa TAAG Genetics, donde también trabajó en algunos temas de bioinformática. Definitivamente, le gustaba estar en los laboratorios e investigar, por lo que tomó algunas unidades de investigación en el Departamento de Ingeniería Química y Biotecnología de su universidad, y después, cuando le quedaba sólo un semestre para egresar, comenzó a trabajar medio tiempo en el Laboratorio de Bioinformática y Matemáticas del Genoma de su facultad.

Dar valor a la industria

Desde entonces trabaja en ese lugar junto a cerca de 15 profesionales y científicos como ingeniero, esencialmente ligado al proyecto de genómica y biología de sistemas de bacterias biolixiviantes que ese mismo laboratorio tiene en conjunto con Biosigma S.A..

Está satisfecho y cree que fue muy útil para él saber tempranamente en que área quería desempeñarse. Y, claro, muy útil fue también tener la posibilidad de acceder oportunamente a recursos, grupos de investigación y personas ligadas a esa área.

Como le interesa la investigación aplicada quiere dedicarse a rentabilizar la inversión que se hace en datos biológicos, integrándolos en modelos que permitan posteriormente volver al problema desde donde se originan esos datos para dar recomendaciones útiles.

"Desde mi ignorancia e inexperiencia, creo que para eso es útil estar en la universidad, pero teniendo un vínculo fuerte desde la misma con la industria. Eso se da poco en Chile, y creo que es clave para agregar valor a la industria nacional y dar el salto al desarrollo", comenta.

En octubre, Pablo Moreno se irá rumbo a Inglaterra, donde hará un doctorado en bioinformática en un programa conjunto de la Universidad de Cambridge y el European Bioinformatics Institute. Pero su idea es volver a Chile, ya que siente "gran satisfacción al participar en proyectos que son útiles para el país".

Grandes proyecciones

Juan Escrig (27 años) es otro profesional joven que realiza investigación en el campo universitario. Es licenciado en Física Aplicada y a su corta edad ya tiene un doctorado en Ciencias con Mención en Física de la Universidad de Santiago de Chile.

Inició sus tareas de investigación en nanoestructuras magnéticas mientras estudiaba la licenciatura, principalmente colaborando en trabajos en el marco de un proyecto Milenio que se desarrollaba en el Departamento de Física de su casa de estudios. Fue ahí donde se dio cuenta de que quería seguir en esa línea y se decidió a estudiar el doctorado.

Durante su doctorado tuvo la oportunidad de viajar a diferentes centros de investigación en Brasil, España y Alemania, donde pudo notar que el trabajo que estaban desarrollando en su lugar de estudio era muy equivalente al que se desarrollaba fuera del país.

El año 2007, Juan Escrig obtuvo un proyecto de la Sociedad Max Planck, en Alemania, el cual le permitió realizar una estadía posdoctoral en el Max Planck Institute of Microstructure Physics.

Ese mismo año también obtuvo un proyecto Fondecyt de iniciación, el que está desarrollando actualmente en paralelo con su participación en el Núcleo Milenio "Magnetismo Básico y Aplicado", liderado por Dora Altbir, del Departamento de Física de la Usach, y como coinvestigador de otro proyecto Fondecyt regular.

¿Cuáles son sus aspiraciones en el campo de la investigación? Comenta que le interesa seguir trabajando en temas de magnetismo, particularmente enfocado a nanoestructuras y a aplicaciones en el ámbito interdisciplinario.

"Tengo una posición en la Universidad de Santiago de Chile, en la cual me siento muy cómodo y espero poder continuar allí. Como dije, el trabajo de investigación en nanoestructuras magnéticas que se realiza en Chile, y en particular en la Universidad de Santiago de Chile, está inserto en las temáticas que se estudian en países desarrollados", afirma.

Además, como obtuvo recientemente una beca Alexander von Humboldt para realizar un posdoctorado en la Universidad de Hamburgo, probablemente viajará por un tiempo a Alemania en los próximos años.

Gusto por la docencia

Aunque es ingeniero civil mecánico de la Universidad Católica de Chile y magíster en Ciencias de la ingeniería de esa misma casa de estudios, Juan Pablo Oyarzún (26 años) está muy cerca del mundo de la educación en estos momentos. Todo esto gracias a que se vinculó tempranamente con la investigación mientras era ayudante en su carrera en cursos como Diseño Mecánico, en Mecánica Vectorial y en Robótica Industrial.

Siempre estuvo organizando actividades y participando en investigaciones, por lo que poco antes de defender su tesis de magíster, su profesor guía le ofreció quedarse en la universidad como jefe de un nuevo proyecto financiado por Fondef, relacionado con el área de las tecnologías de la información para la educación. Se trata de un laboratorio remoto, con el cual se busca apoyar a los colegios técnicos, centros de formación técnica e institutos profesionales que no pueden invertir en laboratorios de calidad para sus alumnos.

"Para eso estamos implementando laboratorios que pueden ser manipulados a través de la web. Pero más allá de eso, lo que nosotros ofrecemos es un conjunto de herramientas para que los profesores puedan utilizar en sus clases", explica.

Le ha gustado mucho la experiencia, sobre todo la posibilidad de trabajar en un grupo multidisciplinario. Por lo mismo, ahora está postulando a otro proyecto similar al que está liderando actualmente.

"Después me gustaría dedicarme a la docencia, por lo que pienso hacer un doctorado fuera de Chile", concluye Juan Pablo Oyarzún.

Aceptar el desafío

Es cierto que en Chile todavía hay mucho por hacer en el campo de la investigación. Según los entendidos, los recursos todavía son limitados y hacen falta más políticas que incentiven el desarrollo de proyectos y la relación entre las universidades y el mundo de las empresas. En algunas casas de estudios, mientras tanto, afirman que están haciendo importantes esfuerzos por incluir a sus alumnos desde el pregrado para que participen en sus proyectos de investigación. ¡Los alumnos también deben tomar estos desafíos!

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