Lunes 22 de Julio de 2019

Trabajo a distancia:
La promesa no cumplida del teletrabajo
Daniel Fajardo C.
Problemas de legislación, pero sobre todo de mentalidad y cultura empresarial han logrado que el tan ansiado teletrabajador sea aún un personaje casi desconocido en nuestro país.

Publicado: Jueves, 27 de Diciembre de 2007


Daniel Fajardo C.

Trabajar desde la casa. Sin horario de entrada o de colación. Con el refrigerador y la cama cerca. Y sobre todo, con la posibilidad de estar más en contacto con los hijos.

Este es la promesa del teletrabajo o trabajo a distancia, una tendencia que desde principios de esta década se puso muy de moda en Chile. Pero, al parecer, fue sólo en teoría, porque en la práctica no ha sumado tantos adeptos como se esperaba.

La idea principal de esta tendencia laboral no dice relación con el trabajador independiente o freelance, sino con un empleado contratado por una compañía, pero que en vez de ir todos los días a la oficina, tiene la posibilidad de trabajar desde donde desee. Y justamente, según Marcelo Albornoz, abogado, ex director del Trabajo y socio de Albornoz Consultores, esa disponibilidad del trabajador es lo que en la práctica no se ha logrado ciento por ciento.

"La gracia del teletrabajo es la libertad de ubicación del espacio físico. En la práctica, lo que ha sucedido en Chile es que mucha gente cumple funciones desde su casa, pero con un horario establecido de entrada, de salida y de almuerzo. Y en el fondo ése no es el espíritu del trabajo a distancia. Es sólo una extensión de la oficina en el hogar", indica Albornoz.

Donde mis ojos te vean

Según el abogado, una de las problemáticas iniciales para adoptar esta modalidad está dada por la misma ley, la cual contempló la práctica a distancia desde el 2001.

"La legislación laboral tiene un incentivo muy débil hacia el teletrabajo, no incluye incentivos a éste y propone las mismas obligaciones que para el trabajo tradicional. En otras palabras, sólo lo reconoce", explica el director del Trabajo.

El principal problema radica en que la ley exige al empleador ciertas obligaciones hacia su teletrabajador que es difícil de controlar, lo que no incentiva la generación de dicha práctica.

Pero la verdad es que, independientemente de la legislación, la débil puesta en marcha del teletrabajo en Chile pasa en gran medida por un tema cultural.

De hecho, donde relativamente ha funcionado ha sido en compañías multinacionales, que traen una mentalidad más orientada a los objetivos que al cumplimiento de horarios.

Por esta razón, se le asocia más a profesionales de elite que a empleados de mandos medios. "En Chile las empresas pactan con los empleados básicamente por tiempo de trabajo y por un salario con horas. Pero obviamente, la figura del trabajo por resultado o producto no es parte de nuestra cultura", agrega Albornoz.

Esta idea también es compartida por Anuar Barake, subgerente de operaciones de la empresa Xinergia Laboral. "Culturalmente, es muy difícil cambiar la mentalidad tanto de los empleadores, como de los trabajadores. Al primero le gusta ver al segundo desde las 8:30 a las 18:00 horas. Para él es más productivo tener al empleado cerca. Tiene la sensación de que si está en el puesto trabajando, mejorará la productividad de la empresa. De hecho, políticas como el bloqueo del Messenger o de ciertas páginas web son parte de esa mentalidad de desconfianza. Al parecer la premisa es: 'Donde mis ojos te vean'", dice Barake.

Las soluciones para salir de esta inercia son varias. En primer lugar, está la posibilidad de crear una legislación flexible para el teletrabajador, lo que no sólo aumentaría esta modalidad, sino que también podría incluir en mayor medida al segmento de mujeres y jóvenes que necesitan estar en su casa.

"El pago por horas es muy lícito, pero poco implementado en nuestro país, donde generalmente se remunera mensualmente,", comenta Barake.

Dentro de este contexto, el sistema de renta variable es otro recurso que puede implementarse, donde un 20% del sueldo corresponde a renta fija y el 80% a renta variable según cantidad de horas, las que son administradas por el propio empleado.

Y, por último, está la forma de trabajo por objetivos, donde se fija un monto por producción realizada y el trabajador organiza sus horarios y sus metas, desde la comodidad de su casa.

LA TECNOLOGÍA NO ES EXCUSA

Para los teletrabajadores, el tema tecnológico está prácticamente solucionado. Aparte de las herramientas básicas como la telefonía IP, el correo electrónico y el Messenger, a nivel corporativo, se puede implementar una VPN o red privada virtual, para que empleado y compañía compartan archivos sin problemas en la seguridad.

VENTAJAS A LA VISTA

Para el trabajador:

- Mayor flexibilidad.

- Mayor autonomía.

- Aumento productivo.

- Más vida familiar

- Integración de discapacitados.

- Menor estrés

Para la empresa

- Menos problemas de convivencia entre empleados.

- Menor costo por puesto.

- Eliminación de horario.

- Mejora de plazos de entrega.

- Llegada de nuevas TICs

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