Sábado 24 de Agosto de 2019


Chilenos en polos tecnológicos: Fuga de cerebros aterriza en el extranjero
Pamela Carrasco T.
Por desarrollo profesional, por amor o por simple espíritu aventurero, muchos compatriotas han hecho maletas para probar suerte en otros países y hoy se destacan en los más selectos ambientes de la ciencia y la tecnología. Aquí cuentan lo que hacen y por qué no se han decidido a volver.

Publicado: Jueves, 30 de Junio de 2005

Eugenio Chinchon es ingeniero, tiene 32 años y lleva 5 viviendo en Irlanda. Allá trabaja en la investigación y desarrollo de equipos de telecomunicaciones ADSL y VoIP. Lo suyo fue una fuga autoimpuesta. "Quería tener experiencia laboral en el extranjero, ya que sentía que el desarrollo tecnológico en Chile no despegaba e Irlanda estaba sufriendo una transformación tecnológica sorprendente en ese tiempo", cuenta.

Su apuesta es clara: "Dudo que sea posible desarrollarme de la misma manera en Chile que en Irlanda, debido a que acá tienes más contacto con los mercados mundiales. Y además, el mundo tecnológico se mueve en inglés", sentencia.

El caso de Eugenio no es menor. Ya hay unos cuantos chilenos - jóvenes y no tanto- que se han decidido a buscar suerte fuera de las fronteras y hoy juegan en las grandes ligas de la tecnología. En distintos países y de-sarrollando diferentes funciones, todos coinciden en un punto: en Chile habría sido más difícil crecer profesionalmente en el área de las TI.

Para muestra, otro botón. Marcial Peña y Lillo (31 años) es ingeniero civil de industrias con mención en mecánica de la PUC y luego sacó un master y un doctorado en Ciencias de la Ingeniería en la misma universidad. Luego se fue a París a hacer un doctorado en el Institut Nacional Agronomique Paris-Grignon. "Durante el período de fin de mi tesis de doctorado encontré un trabajo muy interesante y con mejores proyecciones de las que podía tener en Chile en ese momento", asegura.

Hoy trabaja en Unilever, en el área de alimentos, en la categoría de Bebidas, en el Beverages Global Technology Centre en Colworth, UK, dirigiendo la investigación científica en el área de "taste & flavour" para apoyar la innovación de productos.

No se ha venido por razones claras. "En términos de ciencia y tecnología estoy quizás en uno de los centros de investigación más grandes del mundo, con una dinámica enorme, tanto del lado científico como del comercial", dice. Y eso es incomparable.

Es que el desarrollo profesional en ciencia y tecnología es tentador mirado desde afuera. Otro de los "top ten" es Carlos Osorio (36), ingeniero Industrial de la Chile, se fue a hacer un master en Políticas Públicas a Harvard, luego hizo un master en Tecnología y Estrategia en el MIT, y hoy es candidato a doctor en Sistemas de Ingeniería en el MIT. Casado y padre de dos hijos, ya lleva varios años viviendo en Boston.

Llegó en agosto de 1999 a estudiar políticas públicas en Harvard y la idea era estar de vuelta en junio del 2001, pero antes de egresar lo invitaron a ser investigador en el Grupo de Tecnologías de la Información del Centro para el De-
sarrollo Internacional de Harvard y científico visitante en el Media Lab del MIT. Eso alargó las cosas un poco, y después vino la oportunidad del doctorado con la beca del MIT, así es que decidió quedarse con su familia.

Hoy está terminando su doctorado e investiga en el Programa del Futuro de las Comunicaciones de MIT (http://cfp.mit.edu), un consorcio de investigación formado por el MIT y 13 de las compañías de telecomunicaciones más grandes del mundo para realizar investigación aplicada en temas tan variados como banda ancha; dinámicas de negocios en tecnologías de información; tecnolo-gías que crean innovación discontinua, arquitectura de internet, y seguridad y privacidad.

Y después de siete años, tiene planeado volver en junio de 2006. "No lo había hecho antes porque quería terminar de formarme, ganar más experiencia y ampliar mi red de contactos con gente que estuviera haciendo investigación de primer nivel en mi área. En términos generales, el nivel que hay en Chile en innovación, tecnología y estrategia es demasiado bajo como para no querer regresar y realizar un aporte. Además con Magdalena, mi esposa, hemos tomado una decisión familiar al respecto", comenta.

De Conce a Nueva York

Pero los cerebros no sólo se están desarrollando en el área de investigación académica, sino también en las grandes corporaciones transnacionales.

Es el caso del penquista Jaime Moreno. Por un buen tiempo trabajó como profesor de la Universidad de Concepción; después se decidió a hacer un doctorado en la Universidad de California, en Los Ángeles (EE.UU.), y se especializó en Diseño y Arquitectura de Microprocesadores. Mientras era estudiante, estuvo un verano haciendo una pasantía en el Laboratorio de Investigación de IBM. Le fue tan bien que la empresa lo becó para terminar de financiar sus años de doctorado. Pero volvió a Concepción a dictar cátedra.

Claro que trabajar en su especialidad en Chile era muy, muy difícil. Y en el 92 se fue definitivamente a trabajar en el Laboratorio de Investigación de IMB Thomas J. Watson Research de Nueva York. "Me vine por una oportunidad profesional. En Chile no se hace diseño de microprocesadores; esto es algo que se de-sarrolla en muy pocos lugares. El desafío, el nivel de innovación, la posibilidad de trabajar en la vanguardia tecnológica es algo que sólo se da en países muy puntuales, como Estados Unidos o Japón", dice.

Después de 13 años viviendo en Nueva York, ya se confiesa bastante radicado. Hoy es director de Departamento de Investigación de IMB y tiene a su cargo a 25 investigadores de primer nivel. Cuenta que trabaja en distintos tipos de proyectos, para sistemas pequeños y grandes y hace procesadores que van desde los que se usarán en la próxima consola de juegos de Sony hasta los grandes sistemas. "Es súper motivante. Desarrollamos e investigamos los microprocesadores que estarán en los computadores de 5 u 8 años más.

No es fácil estar metido en el centro del futuro de los microprocesadores, porque nunca te puedes quedar atrás, es un mundo que avanza y que no para", reconoce.

Moreno no cree que sea necesariamente falta de oportunidades locales o una huida en masa del conocimiento, simplemente que hay mejores lugares para cada especialidad. "Para un ingeniero en cobre, vivir en Chile es el paraíso. Pero para mí, el ámbito tecnológico está en Estados Unidos. En Chile es inviable. Pero hay otros nichos que se pueden explotar en el país. En un mundo global las personas pueden trabajar en cualquiera.

Un ángulo diferente es el que muestra Sergio Larraín, actual Senior Product Manager Information Worker de Microsoft Corp. Vive hace más de dos años en Redmond, luego de haber trabajado en distintas áreas de la compañía desde 1993, cuando aún estudiaba ingeniería comercial en la Universidad Diego Portales. Desde sus épocas de estudiante pensó en hacer carrera fuera de Chile. "El mercado chileno no es muy grande y si quieres crecer tienes que buscar horizontes más allá y para eso necesitas experiencia afuera. Sobre todo en tecnología, tienes que estar y vivir en los polos de desarrollo de la industria; tienes que estar en Silicon Valley o en los centros de desarrollo para entender los procesos que impactan en los mercados latinos y mundiales", dice y comenta que quizás en Chile hubiera logrado la misma situación económica que en Estados Unidos, pero no el mismo aprendizaje.

Para él, en un mundo globalizado el problema no es que los profesionales se vayan del país, sino que se queden.

"En Chile tenemos una virtud y un problema a la vez. Es que es un muy buen lugar para vivir. En Chile los profesionales pueden crecer, ganar plata y mantener a tu familia.

" Y eso es bueno, pero lo malo es que hay poca gente desarrollándose y mostrando su potencial afuera", dice.

Larraín no descarta volver, aunque no tiene claro cuándo. Pero dice que le gustaría aportar con su experiencia en distintas áreas del país, no sólo desde el punto de vista comercial, sino ayudar a desarrollar negocios o profesionales. "Chile tiene el gran desafío de cómo redefinimos nuestros estándares y desarrollamos áreas de valor agregado que no hemos explotado. Y las nuevas tecnologías pueden ser un área a desarrollar. Creo que está la capacidad para salir más agresivamente hacia fuera. Cuando te sacas los límites regionales y empiezas a pensar globalmente, se pueden hacer cosas interesantes, lo que falta es una estrategia consistente detrás de eso, pero no es algo imposible", asegura.

Teléfonos inteligentes

Otro patiperro es Mauricio Aracena. Tiene sólo 28 años, pero su edad es engañosa, porque ya lleva varios años de carrete TI. Hasta 1999 era un alumno típico de ingeniería civil eléctrica de la Chile. Pero gracias a un programa de esa casa de estudios y The Royal Institute of Technology (KTH) en Estocolmo, se ganó una beca para especializarse en "Redes inalámbricas y procesamiento digital de voz y audio".

Se la jugó bien y en 2000 se ganó el premio "Ericsson WCDMA RBS Hardware Desing" por un sistema de reconocimiento de voz similar al que tenía el celular Ericsson T18. Con esos antecedentes, apenas terminó la carrera se fue a trabajar como Ingeniero de Software en Ericsson Enterprise AB en Estocolmo (Suecia) y ha pasado por distintas áreas. "Ahora estoy trabajando con tecnología de Voz y Audio en el departamento de Multimedia de Ericsson Mobile Platforms, donde se desarrollan reproductores MP3, de Real Audio (TM) y de Windows Media Audio (TM). Además, el departamento esta a cargo de todo lo referente a transmisión de voz en teléfonos celulares. Principalmente desarrollo algoritmos de Voz y Audio en DSPs (Digital Signal Processors) que mejoran la calidad de transmisión de voz en las redes inalámbricas para teléfonos celulares de tercera generación (3G) y 2.5G", cuenta.

Casado y sin ganas de venirse, cuenta que las posibilidades son miles allá. "El hecho de trabajar en una empresa multinacional me ha dado la oportunidad de desarrollar tecnología de punta. Es muy reconfortante ver en la televisión y los medios en general cómo es promovido un producto en el cual uno ha sido participe y que es usado por personas en todo el mundo", dice.

Aracena reconoce que habría sido difícil llegar a donde está si se hubiera quedado por estos lados. "Quizás me hubiese encauzado en la investigación universitaria más que en el desarrollo de nuevas tecnologías. Yo tuve la suerte de empezar a trabajar en Suecia al mismo tiempo en que se empezó a implementar la tecnología 3G para telefonía móvil mundial", reconoce.

Con ese panorama, ¿hay alguna posibilidad de tener a este cerebro por estos lados? Difícil. "La tecnología avanza rápido y acá tengo la posibilidad de seguir aprendiendo cosas nuevas todo el tiempo. Pero el deseo de volver a Chile siempre está, el contribuir con conocimiento y con la experiencia adquirida acá", agrega.

Una visión parecida a la de Carlos Osorio. "Una parte importante de lo que se gana al vivir aquí está relacionada con la calidad y variedad de las universidades y recursos para investigación y creación. Otra parte igualmente importante, sin embargo, resulta de la calidad de las empresas. En mi área, nuestro país presenta limitaciones serias en ambos sentidos, y habría sido imposible desarrollarme de manera similar", dice.

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