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Opinión
Un sistema de información geográfica nacional es posible
Jack Dangermond
Por Jack Dangermond,
pionero en métodos de análisis espacial, fundador y presidente de ESRI
La tecnología disponible hace posible pensar en la creación de un SIG para la nación. Un sistema que proporcione una descripción comprensiva y autoritativa del conocimiento geográfico del país. Además, podría apoyar un gran número de aplicaciones nacionales como la respuesta a emergencias que requieren de información geográfica de múltiples fuentes. La información en este sistema sería actualizada por permanentes procesos de transacciones existentes a través de instituciones gubernamentales existentes e integrados por una organización en el gobierno nacional.
Este SIG incluiría una serie de datos geográficos estandarizados, disponibles para apoyar diversas aplicaciones en el gobierno, en esferas académicas y en el sector privado. El concepto es que el SIG sería mantenido directamente a través de la participación y colaboración de agencias de gobierno existentes.
Incluiría también un conjunto de aplicaciones que haría uso de la información geográfica en un gran número de áreas de misiones que incluyen lo operacional, planeamiento, reporte, toma de decisiones y guía de políticas. Se hace necesario además asegurar la responsabilidad en el manejo de datos para las capas que serían organizadas por el gobierno nacional, pero dirigidas por organismos más indicados. Necesario es también un ambiente político estable, así como líderes y asociaciones trabajando a tiempo completo en esfuerzos colaborativos. Éstos crearían una sociedad de colaboración entre todos los niveles de gobierno y la empresa privada.
Requisitos y desafíos
Un SIG para la nación requiere un modelo común de datos geoespaciales, que sería utilizado en cada ciudad y región y serviría de base para el sistema nacional. La arquitectura del sistema corporativo debe basarse en un estándar de servicio web moderno.
Es necesario contar también con profesionales geoespaciales que puedan diseñar y dirigir. Líderes que puedan transformar la visión en acción, y desarrollar un plan para sostener y mantener los sistemas. Igual de importante es el financiamiento para la aplicación y mantenimiento de un sistema de este tipo. Este financiamiento debería ser centralizado y contar con la participación por partes iguales de distintos socios (programas nacionales existentes, gobierno local y de región).
Uno de los más grandes desafíos de un SIG nacional es la integración de datos que están siendo creados y mantenidos en organizaciones múltiples. El desafío viene del hecho de que conjuntos de datos específicos de una institución tradicional han sido desarrollados independientemente y del soporte enfocado en misiones. Esto implica que los datos no necesariamente pueden haber sido diseñados para integrarse con datos de capas de mapas de otras fuentes.
Lo que se plantea en ese caso es la creación de modelos de datos geográficos comunes. Para ello será necesario combinar y/o ajustar un mosaico de conjuntos de datos locales y regionales en capas nacionales. Esto es técnicamente posible, pero por una gran variedad de razones no ha sido intentado a escala nacional. Tal vez lo más crítico es la creación de un conjunto de modelos de datos integrados y aceptados ampliamente que serían utilizados en todos los niveles de gobierno.
Se estima que un SIG nacional debería ser colaborativo. Debiera tomar ventaja de gobiernos locales y regionales, así como de recursos de algunos socios con datos comerciales. En el pasado, todos los datos geográficos utilizados por el gobierno central eran creados y mantenidos dentro de una comunidad central. Hoy, para ciertos tipos de datos, los SIG de gobiernos locales y regionales cuentan con datos tan buenos e incluso mejores que los coleccionados por agencias nacionales. El gobierno central debiera incluir estos datos para que estén disponibles para uso de una cobertura nacional.
Finalmente, se necesita una infraestructura de soporte organizacional, en un ambiente confiable. Esta infraestructura no sólo funcionaría como servicio de datos inicial, sino que como plataforma para una amplia gama de aplicaciones que soporte el gobierno central.
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