Miércoles 18 de Septiembre de 2019

Citycars:
La gran irrupción de los urbanos

Los pequeños vehículos citadinos representaban en 2005 el 2,7% del mercado chileno. Hoy han crecido en modelos y orígenes y ocupan el 12%. Y van por más.  

Publicado: Miércoles, 30 de Marzo de 2011

Alejandro Manríquez

Pequeños y funcionales. Tienen como hábitat natural los ambientes urbanos de tránsito denso, donde los espacios de circulación y la disponibilidad de estacionamientos son escasos.

Hablamos de los citycars, automóviles que han experimentado un explosivo crecimiento en los últimos seis años (ver infografías), impulsados entre otras cosas por el alto precio de los combustibles.

De acuerdo con Gustavo Castellanos, secretario general de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), el fenómeno responde a una tendencia mundial. "Este segmento de vehículos ha ido tomando cada vez mayor importancia, lo que también se refleja en las ventas del mercado chileno. El 2005 las ventas de citycars representaban el 2,7% del mercado y hoy alcanzan una participación del 12%".

Otra tendencia que ha marcado el escenario de los citycars en nuestro país ha sido el origen, sobre todo los orientales. El 51% de estos autos llegan desde Corea del Sur, el 34% de India y el 13% de China.


Menos CC, más CV

Los compradores se han dejado seducir por vehículos con cilindradas más bajas, que consumen menos combustible y que además emiten menos emisiones.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico de los citycars ha provocado un hecho que podría parecer contradictorio. Existen motores con las mismas bajas cilindradas de hace 10 años, pero con mayores potencias que hace una década.

El año 2001 los motores de hasta 1.000 cc producían hasta 35 CV. Hoy pueden llegar fácilmente a los 70 CV. Lo mismo ha ocurrido en el rango de motores que va entre los 1.000 cc y los 1.500 cc. Actualmente, un vehículo de esta gama puede llegar fácilmente a los 250 CV.

"La gente se está dando cuenta de que pueden obtener autos compactos con motores eficientes y económicos, pero con más potencia. Además, los citycars han ido ganando en tecnología y equipamiento", explica Ignacio Roa, product manager de Kia Chile.

Una definición más tradicional y específica del segmento, generalmente empleada por la Asociación Nacional Automotriz de Chile, señala que un citycar es cualquier automóvil de pasajeros de arquitectura hatchback (sin maletero) que mida 3,5 metros de largo aproximadamente.

No obstante, más allá de divisiones por tamaño, el segmento tiene subgrupos que pueden distinguirse por el precio.

Muchos de los citycars que normalmente se observan en las calles chilenas corresponden a los modelos más baratos que existen en el país.

Dentro de los más accesibles en precio está el Suzuki Alto. Con un motor de 800 cc se vende desde $3.290.000. El mismo precio en que se comercializa el Chery IQ, también con motor de 0,8 litro.

Un poco más arriba se ubica el Chevrolet Spark, el citycar más vendido de Chile. Su precio comienza en $3.690.000.

Subiendo un escalón está el BYD F0 de 1.000 cc que parte en $3.790.000. El también chino Lifan 320 se vende en $3.990.000.

Por su parte, el Suzuki Alto K10 (motor de 1 litro), de origen indio, tiene un precio de entrada de $4.090.000.

Más empinado está el Geely LC (con motor de 1,3 litro) que se comercializa en $4.190.000. El citycar Hyundai i10 con un motor de 1,1 litro tiene un precio de entrada de $4.940.000.

Mientras que el Kia Morning (1.1), que le pisa los talones (en este caso los neumáticos), se comercializa desde $4.890.000.

Naturalmente, con esos precios, la función esencial de éstos y otros modelos es servir de solución de transporte elemental. Con frecuencia son los primeros autos de una familia, de forma que juegan el rol de ser alternativa al automóvil usado.

Lo contrario ocurre con otro grupo de autos que, a pesar de estar etiquetados también como citycars (por tamaño y funcionalidad), claramente son la demostración empírica de que los autos no se compran por metro.

Es el caso de modelos como el Mazda2 ($7.890.000), el Citroën C1 ($7.190.000) o el Fiat 500, cuyo precio parte en $11.490.000.

En estos casos, se trata de automóviles que claramente no están destinados a ganar participación de mercado, sino a la noble misión de elevar la imagen de la marca con productos que, a fuerza de alta calidad de diseño, materiales y equipamiento, se convierten en productos de nicho.

Los compradores típicos de estos modelos son jóvenes que quieren proyectar un estilo de vida donde lo práctico no tiene que estar reñido con lo elegante. Es decir, no porque se eligió un auto pequeño, su usuario va a estar dispuesto a sacrificar el aire acondicionado, los airbags y un buen equipo de audio.

 

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