Domingo 19 de Noviembre de 2017

Innovación tecnológica:
Nuevos aislantes conquistan mercados

Artificiales y naturales, estos productos prometen baja conductividad térmica en menos volumen. Una de las tendencias en Europa es usar lana de oveja proveniente de criaderos en crisis.  

Publicado: Martes, 10 de Mayo de 2011

Uno de los elementos más importante en la eficiencia energética de una vivienda es la aislación de sus muros, techumbres y pisos. Al respecto, en Chile la ley exige que las nuevas edificaciones cumplan con la reglamentación térmica. Sin embargo, sabemos que en lugares como Santiago los muros deberían ser dos veces mejor que los establecidos.

Esta es la opinión de Chris Whitman, coordinador del Laboratorio de Energía e Iluminación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central, quien señala que, en este sentido, para entender el comportamiento de una construcción es necesario conocer su conductividad térmica, la que se mide y se calcula según el coeficiente de conductividad del material, su espesor y la diferencia en temperatura, entre la interior y exterior de la vivienda, con la idea de llegar al valor más bajo posible.

Explica que en la actualidad existen dos grandes categorías de aislantes para una vivienda: los artificiales y los naturales. Entre los primeros se encuentran el poliestireno expandido, la lana mineral, la fibra poliéster, el poliuretano y el hormigón celular. "Todos proveen una buena aislación, siempre y cuando tengan un espesor adecuado, buen diseño y sean instalados con cuidado", explica.


Hallazgo NASA

Asimismo, en el extranjero se han desarrollado tecnologías que pretenden reducir el espesor necesario del aislante, pero con la misma conductividad térmica que los convencionales. Incluso superior.  Un caso emblemático lo representa el Aerogel -hoy disponible en Chile-, desarrollado por la NASA con nanotecnología. Se caracteriza por ser hidrofóbico, es decir, de repeler el agua. El producto parece lana blanca y viene en rollos, pero, debido a su alto costo, sólo se usa en obras donde el espacio escasea y no se pueden hacer muros gruesos.

Otra tecnología es el "multi-foil insulation", elaborado sobre la base de capas finas de láminas metálicas intercaladas con telas no tejidas de polipropileno.

Comenta Chris Whitman que con esta composición, ensayos realizados por británicos han mostrado que es posible construir una techumbre con un valor de conductividad térmica de U=0,59 W/m2K con sólo 3 centímetros de producto. Este elemento aislante funciona  por la baja emisividad de las láminas metálicas, es decir, la cantidad de energía transmitida por radiación.

Comenta el especialista que el aislante al vacío constituye otra innovación tecnológica cuyo logro es haber podido reducir el espesor del producto. "Con paquetes sellados al vacío, se puede obtener altas propiedades aislantes, incluso muy superiores a las de la lana mineral. La desventaja es que no se pueden cortar los paneles, para no romper el vacío. Por eso hay que trabajar con sistemas prefabricados.

"Sin embargo -agrega el arquitecto- más allá de la eficiencia energética, si realmente queremos hablar de sustentabilidad, es fundamental considerar los impactos ambientales de los productos y su energía contenida: es decir la energía necesaria para fabricarlos".


Fardos de paja

En este ítem figuran los aislantes naturales, como la fibra de celulosa, la lana de oveja y los fardos de paja. El primero está compuesto por entre 80% y 90% de celulosa reciclada; mientras que la lana de oveja es un producto natural, cuyo desarrollo en la construcción ha dado una solución a los criaderos de ovejas de Gales y del norte de Inglaterra que viven la crisis de la baja demanda de su lana.

Aunque el coeficiente de conductividad de los fardos de paja no es tan bajo y varía según la densidad y tipo, tomando el valor peor, un muro construido con ellos usando estuco de barro puede llegar a un valor U=0,196 W/m2K, diez veces mejor que la reglamentación térmica para Santiago. Su espesor, que se puede ver como desventaja, da al sistema constructivo una plástica parecida a la arquitectura chilena tradicional.

"Además, la paja es un desecho agrícola que captura CO2 en su producción. Un proyecto de investigación del Laboratorio de Energía e Iluminación de la Universidad Andrés Bello, realizado con cámaras de prueba físicas, ha mostrado que una casa hecha con fardos de paja necesitaría 27% menos calefacción que una que cumple con la reglamentación", explica.

En la elección de los aislantes, lo más importante -finaliza Chris Whitman- es tener la cantidad de aislación adecuada y bien instalada. "Por ello, es aconsejable evitar comprar una vivienda mal aislada y exigir que sobrepase la reglamentación térmica".

 

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