Jueves 18 de Abril de 2019

Testimonios:
Así fueron los primeros pasos de cuatro emprendedores

Con mucha pasión, talento y ganas, estos cuatro innovadores demuestran cómo la perseverancia, el trabajo duro y las buenas redes de apoyo pueden sacar un proyecto adelante, y volverlo exitoso. Todos concuerdan en que el apoyo de las incubadoras ha sido vital en sus procesos de desarrollo y no dudan de que las herramientas que les han entregado les servirán para emprender nuevos proyectos.  

Publicado: Lunes, 30 de Abril de 2012

Apuesta por la ingeniería solar

En su último año de Ingeniería Civil Industrial en la UC, Cristián Sjögren (34) desarrolló para su memoria un sofisticado quemador de medio poroso, que tenía como fin calentar agua sanitaria de una manera más eficiente y menos contaminante, utilizando gas natural como combustible. Con ese proyecto obtuvo un premio de Metrogas para financiarlo. El prototipo funcionó bien, por lo que se lanzó en un plan para desarrollarlo a escala comercial. Buscó alianzas, pero finalmente la idea no prosperó. La tecnología no estaba lo suficientemente madura.

Más tarde, se embarcó en temas asociados a la importación de productos y el negocio inmobiliario, pero tampoco tuvo éxito.

El año 2008 viajó a Estados Unidos para estudiar un MBA en UC Berkeley. Su idea era explorar nuevos horizontes y familiarizarse con la cultura emprendedora de Silicon Valley.

El tema solar le interesaba y se involucró fuertemente con esa industria, participando en clubes, asociaciones, eventos de networking, seminarios y visitas a terreno.

En un panel conoció a Koichi Arimitsu, un emprendedor que entendía mucho sobre la industria solar, que estaba buscando oportunidades de emprender en Sudamérica.

"Nos pusimos a trabajar en la elaboración de un plan de negocios, desplegamos nuestras redes de contacto y terminamos aterrizando en  Fundación Chile, que junto a un grupo de socios inversionistas emprendedores nos ayudaron a pulir esta idea y nos ayudaron a implementarla", recuerda.

De esta forma nació Solar Chile, una empresa que tiene por objetivo transformar el enorme recurso solar en una fuente de energía competitiva, confiable y limpia para suministrar en forma complementaria la creciente demanda de energía del sector minero. El negocio se enfoca en el desarrollo y la operación de plantas solares PV de escala industrial que ayudarán a descarbonizar la matriz energética nacional.

"Nuestra visión es que Chile tiene todas las condiciones para transformarse en un referente mundial en energía solar y nuestros esfuerzos apuntan a lograr este objetivo de largo plazo", concluye.



Se la jugó por la innovación

Cuando estaba en cuarto año de Ingeniería Comercial en la UC, María Paz Gillet (34) fue parte del lanzamiento de la primera galería de arte por internet, Chilearte.com. La idea era innovar en la forma como se consumía el arte en el país, para lo cual se creó una vitrina para cientos de artistas con ganas de mostrar sus trabajos al mundo.

Pero su veta emprendedora no se quedó ahí. Con más de once años en la industria digital y luego de haber tenido cargos de responsabilidad en empresas de retail, esta ingeniera comercial se dio cuenta que en los smartphones había una gran oportunidad de negocio. Y fue así como nació Happyshop, una plataforma para que las marcas hagan smartmarketing y se adapten a los nuevos consumidores. "Con Happyshop, las marcas cuentan con un medio innovador, cercano, multicanal y eficiente para generar una relación más cercana con sus clientes", aclara.

Y no es para menos. El smartphone es la primera pantalla multicanal que se usa, tanto fuera como dentro de las tiendas, con toda la oportunidad que ello conlleva.

María Paz cuenta que poder impactar al consumidor cuando está en el "momento mágico" de la decisión de compra es, sin duda, uno de los temas que alucinan del smartmarketing.

Para poner en marcha el proyecto, postuló a capital semilla de Corfo a través de IncubaUC. Cuenta que el paso por esa incubadora fue fundamental en su caso, sobre todo para tomar la decisión de dejar el cargo corporativo donde ejercía hace más de ocho años y dedicarse 100% a su proyecto.

Cuenta que la apoyaron para entender el ecosistema y también al evaluar la entrada de su primer socio e inversionistas ángel. Además la alentaron a presentarse a varios venture capitals para el financiamiento posterior.

"Estamos muy contentos y optimistas con las proyecciones de Happyshop. Nuestra audiencia crece cada día y vemos habitualidad en su uso. Por otra parte, hemos sido del interés de varios fondos, logrando en menos de un año levantar sobre los US$ 6 millones. Tenemos un equipo de más de 60 talentosas personas y estamos abriendo en este minuto oficinas en Brasil y Colombia", comenta orgullosa.


Proyectos con valor agregado en el campo

Gastón Villagrán (41) siempre fue un enamorado del bosque nativo. Por eso, cuando tuvo que elegir una carrera optó por Ingeniería Forestal en la Universidad de Talca.

Fue en esa época también cuando comenzó a dar sus primeros pasos en la viverización. Le tomó tal gusto a esta actividad que en tres años pudo entregar sus productos a siete locales comerciales.

Gracias a su esfuerzo e interés, el año 2003 ganó una beca del Ministerio de Agricultura de Israel para hacer un Diplomado en Riego. En este programa aprendió, entre otras cosas, a diseñar sistemas de riego presurizado, por lo que al terminar pudo abrir una empresa dedicada a ese rubro.

Su carrera avanzaba, pero sentía que algo faltaba. Hace algunos años, se hizo cargo del campo de su familia, lo que representaba un gran desafío para él.

En el afán de mejorar esas tierras, Gastón postuló a fondos de Innova Biobío. Y los obtuvo. Su idea era desarrollar un centro de producción de biomasa de murtilla. Para eso comenzó a desarrollar plantaciones comerciales para la industria cosmética, de citofármacos y de nutracéutica.

"Hay una tendencia de las personas a volver a lo natural y a buscar productos de ese origen. Y la murtilla, en estos días, es considerada como el oro verde en Chile. En ese contexto, yo estoy produciendo materia prima de calidad, estandarizada y con manejo orgánico", cuenta Gastón.

En este camino, este ingeniero forestal radicado en Yumbel contó con el apoyo de CREando-UBB, que no sólo lo ayudó a obtener los recursos financieros para desarrollar su proyecto, sino que le dio la capacitación y las redes de contacto adecuadas.

Gastón Villagrán cuenta que el soporte que ha encontrado en esta unidad ha sido tremendamente beneficiosa, ya que también le ha permitido ordenarse y plantear el negocio de una manera más profesional, lo que lo tiene muy contento. Cuenta que en CREando-UBB le exigen aplicar metodologías y demostrar resultados cada cierto tiempo. Con este sistema, dice que se siente parte de la universidad, como si estuviera nuevamente estudiando.



Con el plus de emprender en equipo

Desde chico, Nicolás Orellana (26) ha estado relacionado con el mundo de internet. A los 19 ya se dedicaba a la construcción de sitios web y con 21 se embarcó en la realización de Webprendedor, una serie de conferencias sobre emprendimiento digital.

Estas actividades le permitieron estar rodeado de decenas de emprendedores que lo motivaron a aventurarse en el terreno de los negocios.

Cuando estaba preparando Webprendedor se dio cuenta de que al equipo se le estaba haciendo difícil gestionar el evento, por lo que decidieron desarrollar una pequeña herramienta que les permitiera hacer registros. Resultó de mucha utilidad y en poco tiempo Coca-Cola, Movistar y otras empresas comenzaron a llamar para utilizarla en sus propios eventos. Fue ahí cuando se dieron cuenta de que esa herramienta se podía convertir en una empresa por sí sola. Y la llamaron Welcu.

Para acceder a fondos, se acercaron a una incubadora de negocios: Santiago Innova. Les dio confianza, ya que conocían muchos casos de éxito de empresas tecnológicas que se habían iniciado ahí.

El proceso estuvo muy enfocado en la preparación de los documentos necesarios para obtener los fondos Corfo. Así despegaron.

En la actualidad, pueden decir que han enviado cerca de 500 mil invitaciones, trabajan con más de 250 clientes, entre los que se cuentan Google, DHL, Xerox, Sony, Nike y Virgin Mobile.

El equipo está compuesto por 40 personas en tres países y se están preparando para abrir pronto en Brasil. Los cálculos hacen prever que a fin de año serán 120 personas las que trabajarán en Welcu y que facturarán 10 veces lo que facturan en este momento.

¿Cuál fue la clave? Nicolás Orellana dice que lo más importante fue emprender en equipo. "La única forma de llevar un proyecto a cabo es teniendo el apoyo de muchas personas. En Welcu tenemos más de 15 inversores y somos seis los fundadores. Cada uno con roles diferentes y claros. Entiendo que el éxito está en los detalles y la consecuencia", destaca.

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