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China y la industria cultural:
Otra oportunidad para América Latina
Fernando Reyes Matta Director, Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China, UNAB
A través de diversas expresiones culturales, China ha logrado interactuar con el mundo. Una opción que no debemos dejar pasar.
Publicado: Lunes, 25 de Junio de 2012
Diga usted literatura, música, canto o poesía en América Latina y hablará de una cultura fuerte, capaz de ir de un país a otro construyendo un todo. Una cultura que ha hecho en este continente lo que aún la política no logra hacer. Es nuestro gran patrimonio.
Y en ese sentido, es una oportunidad para un diálogo nuevo con China. Allí se ha despertado una conciencia mayor sobre la necesidad de impulsar sus industrias culturales, de decir al mundo lo que es China y también de entender el mundo para convivir con él en las complejidades del siglo XXI. Fortalecer la identidad y la expresión cultural que, en definitiva, refuercen la cohesión social en lo interno y mejoren los vínculos con el mundo. En otros términos, China ha decidido impulsar las dimensiones de su "soft power" (poder blando).
Ese diagnóstico estuvo detrás de los anuncios hechos en el Informe del primer ministro Wen Jiabao ante la Asamblea Nacional Popular en marzo de este año: "Según el esquema para el XII Plan Quinquenal de China (2011-2015) sobre la reforma y el desarrollo de la cultura, China construirá un sistema moderno para su industria cultural, que contará con un contenido innovador y una elevada competitividad".
El detalle del informe anunció el afán de colocar a las industrias culturales en concordancia con una economía de mercado que las haga más dinámicas y creativas, sobrepasando las normas de economía planificada donde han operado hasta ahora.
"Se impulsará el desenvolvimiento y florecimiento de la filosofía y las ciencias sociales, y se desarrollarán activamente la prensa, la edición, la radiodifusión, el cine, la televisión, la literatura, el arte", dijo ese documento, junto con indicar que fondos entre 120 mil y 140 mil millones de dólares ya se han reservado para esta tarea.
Hace poco más de un año, los medios chinos comentaron lo ocurrido con "Mulan", una película animada de Walt Disney. La productora norteamericana logró un éxito con ese film basado en una reconocida heroína de la tradición china. La película fue popular en China y en los mercados internacionales, pero -como se dijo en Beijing- China aún no produce una película propia de dibujos animados tan exitosa internacionalmente como "Mulan". Es uno de los tantos ejemplos que han llevado a la nueva estrategia.
El actual vicepresidente Xi Jinping ha señalado su interés mayor por este sector. Hace poco recibió en audiencia especial al presidente y CEO de Walt Disney, Robert Iger, quien anticipó futuras coproducciones con China. Por su parte, se ha instalado, a comienzos de 2012 en Shanghai, la productora DreamWorks, tras el éxito tanto en ese país como en todo el mundo de los filmes de "Kung Fu Panda".
Frente a esta realidad, América Latina y sus creadores, sus artistas y grandes productores deberían iniciar un diálogo multisectorial con China. Llegar diciendo, tenemos imaginación, tenemos paisajes múltiples, tenemos cultura fuerte: hagamos cosas juntos. Gestar producciones tanto para el inmenso mercado chino como para el resto del mundo. Las industrias culturales ofrecen otra oportunidad para que los países latinoamericanos construyan una vinculación de mutuo interés con China: el espacio para proyectos nuevos en cine, televisión y otros medios es inmenso. Lo importante es no quedarse atrás.
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