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Vínculos bilaterales:
Una oportunidad histórica en las relaciones entre China y América Latina
Osvaldo Rosales V. Director División de Comercio Internacional e Integración CEPAL
El crecimiento de los países en vías de desarrollo depende más del nexo con China que del mismo con las economías del G7.
Publicado: Lunes, 25 de Junio de 2012
Tres décadas de elevado crecimiento de la economía china están gestando una nueva geografía del crecimiento en la economía mundial. Con su impetuosa demanda por energía y materias primas, China ha reforzado el vínculo con Asia, África y América Latina (AL), favoreciendo un fuerte ciclo de crecimiento en los países en desarrollo (PED) que exportan esos recursos.
Con ello, el comercio Sur-Sur crece a más del doble que el comercio global; las inversiones Sur-Sur también crecen de modo notable. Se acelera la convergencia de ingresos entre economías emergentes e industrializadas. Hoy, el crecimiento de los PED depende más del vínculo con China que del mismo con las economías del G7. AL contribuirá más que la Unión Europea al crecimiento de la economía mundial en los próximos 30 años. Es un nuevo escenario internacional que obliga a revisar estrategias de desarrollo y políticas de alianzas en los PED.
Se trata de una oportunidad histórica que no podemos desperdiciar. AL podría avanzar en innovación, competitividad, internacionalización de empresas y mayor presencia en cadenas de valor, con políticas activas de incorporación de las pymes a estos procesos.
Al contrario, si no se aprovecha bien el momento, se podría acentuar el proceso de reprimarización exportadora, con modalidades renovadas del vínculo centro-periferia, esta vez entre China y AL, induciendo prácticas proteccionistas en economías latinoamericanas con mayor base industrial.
Para que AL se constituya en socio relevante de China es urgente aunar esfuerzos entre varios países y concertar una agenda regional de prioridades que incorpore oportunidades y desafíos, inquietudes y esperanzas en la relación con China. Encuentros técnicos, académicos y empresariales permitirían avanzar a encuentros políticos de alto nivel, ojalá concluyendo en una Cumbre de Jefes de Estado China-América Latina, al estilo de las que China tiene con Europa, Asia, África y con el mundo árabe.
El momento es propicio para un salto de calidad en la relación con China y Asia- Pacífico. China incursiona con inversiones en el exterior, con montos crecientes, pero aún limitados respecto del potencial.
AL cuenta con translatinas con curvas avanzadas de aprendizaje internacional, especialmente en banca, servicios financieros y empresariales, energía, minería y agroalimentos. Se requieren allí políticas innovadoras que permitan acceder a los ingentes recursos de los fondos soberanos chinos. Se trata de campos propicios para estimular alianzas empresariales sino-latinoamericanas y para explorar iniciativas conjuntas en el marco de la incipiente internacionalización del renminbi, incluyendo financiamiento para comercio intrarregional e inversiones en infraestructura.
Sintonizar agendas
El principal desafío radica en cómo vincular la agenda doméstica y regional de innovación y competitividad con el renovado vínculo económico con China. Evitar una excesiva reprimarización exportadora requiere políticas de desarrollo productivo que potencien productividad, innovación, infraestructura, transporte, logística y calidad del recurso humano.
Estos temas sugieren una agenda regional de cooperación con China, con beneficios mutuos. Su XII Plan Quinquenal busca reorientar el crecimiento desde el énfasis en inversión y exportaciones baratas hacia uno más apoyado en consumo interno, más sustentable, con mayor cohesión social y énfasis en la innovación.
Por ello, energía sustentable, consumo interno y redistribución del ingreso son las nuevas claves del crecimiento chino. Daño ambiental, concentración del ingreso y exclusión social también nos aquejan en la región. Existe pues una amplia agenda de diálogo y cooperación que permitiría intercambiar mejores prácticas, experiencias de política y llevar a cabo proyectos conjuntos de inversión y tecnologías.
Más y mejor cooperación e integración regional serían una gran ayuda. Iniciativas conjuntas de innovación, competitividad, infraestructura y combate al cambio climático complementarían el aporte de las políticas públicas nacionales. Espacios regionales ampliados generarán oportunidades más atractivas de comercio e inversión, tanto para diversificar el comercio intrarregional como los vínculos de comercio e inversión con China y Asia-Pacífico. La escala importa: requerimos iniciativas de mayor cobertura, atrayendo recursos en mayor escala. Esto significa privilegiar las aproximaciones plurinacionales y otorgar menos énfasis a las iniciativas unilaterales de aproximación a China y al Asia Pacífico.
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