Domingo 25 de Junio de 2017

Comercio agrícola:
Un mercado en expansión

Gracias al Tratado de Libre Comercio y a las estrategias desplegadas por oficinas gubernamentales como ProChile, en los últimos tres años Chile se ha posicionado como el segundo mayor proveedor de fruta fresca de China.  

Publicado: Lunes, 1 de Octubre de 2012

Uno de los datos que más ha comenzado a rondar, dentro del intercambio bilateral entre China y América Latina, es el que destaca la relación entre la cantidad de habitantes y la superficie agrícola del país asiático. China cuenta con el 20 por ciento de la población mundial, pero sólo tiene el 9,0 por ciento de área cultivable, lo que la obliga a importar grandes cantidades de alimentos. Mientras que en América Latina ocurre casi exactamente lo contrario, por lo que la región tiene la potencialidad de transformarse en un proveedor neto de alimentos, diversificando y agregando valor a su canasta exportadora.

El dato no deja de ser clave para la relación comercial entre China y Chile. A pesar de que la mayor parte de los envíos al país asiático continúan estando concentrados en el cobre y sus derivados, dicha tendencia está paulatinamente cambiando. Gracias al Tratado de Libre Comercio y a las estrategias desplegadas por oficinas gubernamentales como ProChile, en los últimos tres años Chile se ha posicionado como el segundo mayor proveedor de fruta fresca de China y, de seguir el actual ritmo de crecimiento, con reales perspectivas de desplazar pronto a Tailandia del primer lugar.

El año pasado, Chile vendió alrededor de US$ 300 millones en alimentos a China y se proyecta que hacia el 2015 la cifra se eleve a unos US$ 2 mil millones. De acuerdo con la Asociación de Exportadores Hortofrutícolas (Asoex), al mes de mayo del 2012 las exportaciones de las diez principales empresas chilenas que realizan envíos a China totalizaron US$ 66,3 millones, lo que representa un incremento de 179,9 por ciento con respecto a igual periodo del año anterior. Así las cosas, resulta previsible que la cifra siga creciendo exponencialmente en el futuro.

En un escenario en donde la demanda china por alimentos tiene un tamaño total de alrededor de US$ 100 mil millones al año, es evidente la necesidad de apostar a un desarrollo más pronunciado del sector. Se estima que anualmente millones de ciudadanos chinos dejan la pobreza y pasan a engrosar una amplia clase media, que hoy ya llega a los 350 millones de habitantes. Según cálculos del Buró Nacional de Estadísticas, una familia china de clase media posee en promedio ingresos que oscilan entre US$ 9 mil y US$ 75 mil anuales, lo que les otorga a sus integrantes un mayor poder de compra y la posibilidad de demandar más productos, muchos de ellos alimentos. Ampliar la oferta entonces es tarea de los países latinoamericanos, y particularmente de Chile.

Cámara Chileno-China de Comercio, Industria y Turismo A.G., Chicit, www.chicit.cl.

 

 

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