Lunes 22 de Julio de 2019

Prueba de manejo / Mini Cooper:
Un pequeño que va a lo grande

Se necesita atención para ver las diferencias de la nueva generación del modelo, aunque el motor de tres cilindros es nuevo y emocionante.  

Publicado: Miércoles, 18 de Junio de 2014

Leonardo Mellado

¿Dónde está el velocímetro? ¡Dónde! Ese que por años fuera el elemento más notable del interior del Mini, sea cual fuere la variante. No está donde siempre ha estado.

Claro, dirán los creadores del modelo, hay necesidades y demandas del público que deben ser atendidas, que exigen un sistema de audio sobresaliente, pantallas táctiles, navegadores y otros chirimbolos de diversa naturaleza que no hay dónde más poner excepto ahí, al medio de todo donde estaba el velocímetro.

Ahora está, empequeñecido, en el módulo satelital adosado a la columna de dirección. Algo de la tradición se ha perdido.

En las versiones más elevadas, la posición central del panel es ocupada por la pantalla de información del sistema de entretenimiento que Mini llama Visual Boost, que conserva la forma redonda y grande, que está dotada de una impactante interfaz gráfica. Pero en el caso de la variante Cooper que probamos, ese lugar está ocupado por un instrumental más sencillo, cuya mayor virtud es su facilidad de operación.

Además, todo el panel frontal es nuevo, si bien conserva los elementos esenciales que tiene Mini desde el año 2000. Esto es, las entradas de aire redondas y sobresalientes, las formas más bien caprichosas de los revestimientos de las puertas, donde posavasos y las manillas de apertura son igualmente redondos, y las teclas enmarcadas con separadores metálicos, detalle que siempre le ha dado al Mini un carácter más deportivo.

De hecho, ahora incluso la tecla de encendido se encuentra entre esos separadores y, además, es roja, lo que acentúa esa imagen técnica de siempre.
Por cierto, la calidad de los materiales, que incluyen áreas acolchadas y otras de plásticos duros pero bien terminados, es óptima, como también el ensamble.


¿Y por fuera?

La atención que hemos puesto en los cambios interiores se debe a que el exterior conserva más o menos el mismo aspecto. Al punto de que si nos hubieran dicho que se trataba de una simple actualización del modelo previo lo habríamos creído.

Sin embargo, de hecho es un vehículo totalmente nuevo. Puesto uno contra el otro, la nueva generación tiene una parrilla más grande, que elimina al parachoques como elemento transversal.

Junto con los neblineros situados a los costados y a los focos redondos ligeramente inclinados hacia atrás, el frontal del nuevo Mini adquiere un carácter retrovanguardista interesante a pesar de su simplicidad.

Los costados apenas se tocaron y en la parte trasera los grupos ópticos son de mayor tamaño, pero de forma muy similar. Eso sí, los neumáticos de 15” parecen demasiado pequeños para los pasos de rueda, por mucho que el auto quede bien asentado sobre ellos.

Entre tantos elementos que no han cambiado, el hecho de que creció en todas sus dimensiones pasa casi inadvertido. Es casi 10 cm más largo, 4,4 cm más ancho y 0,7 cm más alto; es decir es cada vez menos mini, pero a cambio da una mejor habitabilidad sin perder demasiado esa sensación de ir pegado al piso como en un kart.

Incluso el acceso requiere menos contorsiones.


Comportamiento

A pesar de su mayor tamaño, el Mini Cooper sigue manteniendo su espíritu original. Con un motor tricilíndrico de 1,5 litros turboalimentado de 136 caballos de fuerza, este pequeño se comporta como los grandes.

Primero, la acción del turbo es imperceptible. Es decir, su fuerza se siente en cualquier nivel de vueltas, pero es en el rango medio del tacómetro donde las recuperaciones son deliciosas. Bien encajado en la butaca y rozando el pavimento, se vuelve un auto muy divertido de manejar.

La caja de cambios complementa muy bien al motor y su operación es rápida gracias a los recorridos cortos de la palanca y del pedal de embrague.

Mejor, las suspensiones no son todo lo duras que solían ser, de manera que esta cabalgadura resulta más dócil con la columna de sus jinetes.

En suma, el nuevo Mini se apega a su historia de deportividad y subraya su carácter juvenil de modo que es digno de su estirpe. Pero lástima lo del velocímetro.



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