Domingo 19 de Mayo de 2019

ANÁLISIS / HISTORIA AUTOMOTRIZ:
¿Qué pasó con los autos estadounidenses en Chile?

Los vehículos "Made in USA" no desaparecieron, como suele creerse. Solo cambiaron sus objetivos: ya no se ven grandes sedanes, pero, a cambio, impusieron el concepto "SUV".  

Publicado: Miércoles, 23 de Julio de 2014

René Durney C.

En la historia de la evolución del mercado automotor en Chile, los autos estadounidenses se asemejan a la desaparición de los dinosaurios sobre la faz de la tierra.

La penetración de los productos estadounidenses en Chile se marca fuertemente a contar de 1920 hacia delante. El Ford T, y luego el A, así como los modelos de Chevrolet, eran las puntas de lanza de una industria muy vigorosa.

El "modo americano" de hacer automóviles es tan aceptado que ya en 1925 se armaron algunos modelos del Ford T. Y a fines de los 50' ya no basta con importarlos. Las grandes marcas se establecen en Chile con ensambladoras propias, aprovechando las ventajas arancelarias y los fuertes incentivos a la producción. Nace una incipiente industria chilena de piezas y partes, pues la ley obligaba a que los autos debían integrar producción nacional.

También había un propósito geopolítico de por medio. La Ley Arica buscaba crear un polo de desarrollo en una ciudad fronteriza, poniendo un "escudo protector" de capitales extranjeros en la entrada norte del país y promover, a la vez, el poblamiento de la zona con chilenos desplazados desde el centro.

La industria del automóvil, la electrónica y el comercio se hacen fuertes. Los incentivos llaman también a los fabricantes europeos, pero los americanos tienen un público cautivo. Las versiones chilenas de autos emblemáticos como el Ford T, los Chevy Nova y Chevy II, o el Dodge Dart, por citar algunos, se quedaron para siempre en la memoria nacional.

Pero el fulgor duró hasta comienzo de los 70. La industria chilena del automóvil sufre un fuerte golpe y desaparece paulatinamente. La crisis mundial del petróleo pone a Chile en la fila de los más perjudicados. El combustible se encarece a tal extremo, que el horizonte automotor deja de estar en Estados Unidos. Los autos europeos consumen poco menos y ocupan menos espacio.

La invasión japonesa primero (comienza en 1962 con los revolucionarios Datsun) y luego la asiática (Corea, Tailandia, India, China)  alejan cada vez más los vehículos norteamericanos del mercado chileno.

Pero quedan los emblemas. Detrás de los sellos Ford y Chevrolet aparecen autos de muchos orígenes. Por mucho tiempo vienen desde Brasil, México, Argentina y de países europeos. El clásico sedán americano de gran tamaño se transforma en una rareza. Y ni hablar del segmento de lujo. Su máximo exponente, el Cadillac, que se vendía hasta fines de los 60', no llegó nunca más.


El presente

Y a la hora del recuento en el modo presente, la mayor presencia con origen norteamericano está bajo el paraguas de Chrysler, cuya representación en Chile la tiene SK Bergé, y maneja en Chile las marcas Dodge, la propia Chrysler y Jeep. Tanto Chevrolet como Ford, que poseen representación propia en el país, tienen pocos autos de origen EE.UU.

Al respecto, Nicholas Parkes, gerente general de Comercial Chrysler y de Fiat en Chile, es uno de los ejecutivos que conoce muy de cerca el tema. Su marca lleva la bandera de líder entre las que traen vehículos "Made in USA". 


-¿Cómo se ha logrado ese liderazgo?

"Cuando Chrysler partió en 1993 su nueva vida en Chile, siempre tuvimos en nuestro portafolio vehículos de origen Estados Unidos. Si bien nuestros principales productos están en el segmento de los SUV, las camionetas y la línea completa de Jeep, los sedanes también han ocupado un sitio importante en él.  Nos fue muy bien con el Neón, el Stratus y el Sebring, que tenían precios muy por encima de sus competidores. Sin embargo, los clientes preferían pagar un poco más para tener el origen USA.  Y hoy tenemos un Dodge Dart, un Chrysler 300y  un 200 que vendrá pronto".


-¿A su juicio, qué pasó con los autos americanos en Chile?

"En su momento fueron lo máximo para los chilenos. Eran percibidos como grandes, cómodos y muy seguros. Pero esa percepción cambia cuando aparecen modelos más económicos en términos de consumo. La industria nacional fue desapareciendo y afectó principalmente a las marcas americanas. En el caso de General Motors, que era la de mayor percepción e identificación con la industria norteamericana, fue perdiendo esa identidad y comenzó a ser percibida como fabricante de autos más pequeños y de orígenes coreano, mexicano o chino. Si bien tenían una Trail Blazer, o una Silverado, su continuidad  no se mantenía en el tiempo. Igual cosa ocurrió con Ford, que en algún momento tuvo muchos modelos americanos en Chile, pasó a traer productos preferentemente de Brasil. Después, cuando la representación la tomó Automotora del Pacífico, volvieron a traer autos de origen USA, como las camionetas Ranger, la van Windstar y el SUV Explorer, los cuales se han mantenido  en su portafolio. Y hoy tienen un par de sedanes como el Focus y el Fusion, y las camionetas F100, pero siguen manteniendo otros orígenes. Por ello creo que Chrysler es la marca que tiene más productos de origen USA. Nosotros tenemos estadísticas sobre las procedencias de los productos que se venden en el país. Hay muchas marcas que, siendo europeas o japonesas (Audi, Lexus, Toyota, Infiniti) se fabrican en Estados Unidos, lo que no significa que se puedan catalogar como autos americanos. La segmentación es muy clara: los sedanes son en su mayoría europeos; los furgones de carga más vendidos son  franceses (Peugeot, Citroën y Renault); las camionetas de mediano peso de uso en la minería provienen de Japón y Tailandia (Nissan, Toyota y Mitsubishi); los autos más pequeños y con precios por debajo de los $10 millones son de origen japonés, coreanos o chinos. En Estados Unidos no se producen autos pequeños, aunque sí se vende el Fiat Cinquecento, que es producido por Chrysler en su planta de Toluca, en México, pero con un nivel de equipamiento que supera el precio promedio de su segmento. Y las camionetas grandes y los SUV son preferentes americanos. Allí nosotros somos muy fuertes porque debemos sumar la línea Jeep, que es una marca muy potente y consolidada".


 -¿Cuán importante es Jeep en los números de Chile?

"Es un aporte muy significativo y hace que las operaciones del Grupo estén entre las 10 más importantes de mundo. La línea Jeep es la más genuina representante del concepto americano. Y es la precursora del concepto SUV, que tiene su origen en el WIllys Wagoneer, que rompe todos los esquemas y da en el clavo con lo que querían los estadounidenses: un auto familiar, que tuviera tres corridas de asientos, tracción 4x4 y transmisión automática. Hasta ese momento, los vehículos de tracción en las 4 ruedas eran solo para el trabajo pesado. Eran muy rudos, no tenían caja automática y no permitían llevar todo lo que suele transportar una familia. La marca Jeep ganó hace poco el título de ser la más "patriótica" en Estados Unidos, por la fuerte identificación que tiene la gente con sus productos".


La mutación

-¿Por qué se venden los SUV en Chile?

"Porque al chileno le gusta el concepto americano. La sensación de mayor tamaño es una cualidad muy bien apreciada y los segmentos socioeconómicos que pueden pagarla no dudan al momento de comprar. En Santiago el suelo más caro no está en el centro de la ciudad, como ocurre con las ciudades europeas. Aquí la gente se va alejando de la metrópoli y busca vivir en lugares con espacio; va de compras a centros comerciales, donde hay suficiente espacio para estacionar el auto. Y prefiere un SUV porque puede meter a toda su familia con mayor comodidad. Y como el país tiene montaña, nieve, costa y caminos de tierra, los SUV llevan una ventaja comparativa evidente con respecto a los sedanes. Ello explica que los europeos estén entrando en la competencia de construir SUV para exportarlos fuera de Europa o fabricarlos directamente en Estados Unidos. Mercedes Benz está en el negocio con el ML, que nace en USA; Audi va ganando mercados con sus Q7, Q5 y Q3; BMW con sus modelos Serie X y el mercado se mueve hacia ese segmento. Eso explica también que Jeep pueda introducir modelos (Compass y Patriot) más cercanos en precios a los actuales compradores de sedanes. Y luego viene un modelo (Renegade), de un tamaño más pequeño, que acercará aún más el concepto SUV a los clientes". 

Está claro, los autos americanos no se extinguieron. Solo mutaron.

 

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