Miércoles 24 de Abril de 2019

La meta para los nuevos profesores:
La tarea de educar en contextos desafiantes

Profesores que comprendan y valoren las características de sus estudiantes y que entiendan la diversidad como un aporte y no como un problema contribuirán a desarrollar mejores personas para vivir un mejor país.  

Publicado: Jueves, 21 de Agosto de 2014

Importantes desafíos en la formación de sus estudiantes tienen las facultades de Educación en Chile. Y no es que todo esté mal, sino que los tiempos y las necesidades del país hacen que preparación de los profesores deba tener una nueva mirada.

Loreto Jara, jefa del Centro de Liderazgo Educativo de Educación 2020, considera que estos desafíos son diversos y complejos, fundamentalmente porque muchas de las problemáticas que enfrenta la educación escolar pasan por el desempeño de los profesores y, por tanto, por la calidad de su formación inicial.

Un primer tema donde hay que avanzar -a su juicio- es en mecanismos de selección más desafiantes y exigentes, que, si bien puedan depurar el ingreso a las pedagogías según rendimiento académico, aptitud psicológica y motivacional, las facultades de educación deben hacerse cargo del hecho que las carreras de pedagogía reciben estudiantes provenientes de los quintiles de ingreso más bajos, lo que implica que tienen una formación más débil en torno a las competencias y habilidades básicas para desempeñarse en la educación superior. "Por lo tanto, un desafío concreto dice relación con la nivelación de dichas competencias", destaca.

Paralelamente, la experta dice que se requiere que las licenciaturas en educación y pedagogía contribuyan al fortalecimiento y revalorización del rol del profesor, lo que se consigue en gran medida otorgando una formación sólida, actualizada, acorde a los requerimientos y necesidades del estudiantado chileno y articulada con los principales avances teóricos a nivel internacional.

Las mallas curriculares y programas de estudio de todas las pedagogías -opina- debieran considerar lo que señala la evidencia investigativa y los resultados de las evaluaciones estandarizadas para distinguir claramente qué es lo que necesitan saber los profesores para desempeñarse adecuadamente en el mundo actual y fortalecer así los conocimientos, habilidades y actitudes que los docentes necesitan en áreas de currículum y didáctica.

Según la experiencia de Loreto Jara, actualmente, en las escuelas y en las instituciones académicas que forman profesores, hay cierta preocupación en torno a las llamadas necesidades educativas especiales. En ese sentido, dice que se dialoga y comparten experiencias en torno al tema y se han desarrollado diversos programas y especializaciones en este ámbito. Esto -dice- posiblemente no obedezca únicamente a un explosivo aumento de "problemas de aprendizaje", sino a que las formas de aprender en la actualidad son distintas a las del pasado, y a que a estas alturas del milenio se ha comprendido que todos tenemos necesidades de aprendizaje, porque las características y particularidades de cada persona a la hora de enfrentarse a un proceso educativo son distintas.

"Hay cierta conciencia de esto en las facultades de educación, lo mismo que en la comprensión de las complejidades que supone educar en contextos donde abundan la pobreza y vulneración de derechos. Sin embargo, no es del todo claro que estos enfoques estén incorporados adecuadamente en los programas de estudio y prácticas profesionales. Hay que seguir avanzando en esa dirección", afirma.

Entendiendo que los niños son, por naturaleza, curiosos, inquietos, cuestionadores, indagadores, críticos, atentos a todos y cada uno de los estímulos que encuentran a su paso, el proceso pedagógico formal y la enseñanza escolar, debiese potenciar esas características, no achatarlas como ocurre hoy.


Más creatividad

La jefa del Centro de Liderazgo Educativo de Educación 2020 dice que lamentablemente en muchos espacios escolares, que, para mantener la disciplina e implementar las clases como tradicionalmente se ha venido haciendo, restringen la creatividad, la disidencia, el movimiento, el espíritu crítico y las divergencias que están a la base de la personalidad de cada niño y joven que asiste a la escuela. Para ella, enseñar es un acto complejo y desafiante, por múltiples razones, pero básicamente porque en una misma sala de clases se entrecruzan biografías y trayectorias diversas.

"Si bien el sistema tiende a homologar los cursos por edades, en una sala -al igual que en los extramuros de la escuela- se dan escenarios de multidiversidad, género, cultura, credo, nación, composición e ingreso familiar, intereses educativos y estilos de aprendizaje que son, entre otras, las variables que se combinan en un grupo de estudiantes cualquiera", enfatiza.

Estas variables -aclara- debieran ir adquiriendo mayor valor en la medida que se avance a la no selección y se comprenda que, más allá del discurso, convivir en la diversidad es un aporte para el proceso educativo y la generación de aprendizajes. Esta docente es una convencida de que la diversidad no es un obstáculo, como tienden a pesar quienes entienden que lo homogéneo es más deseable que lo heterogéneo. Y dice que, si bien es cierto, que para un profesor puede resultar más sencilla la enseñanza en un contexto en que los estudiantes comparten características comunes, para estos estudiantes puede resultar menos enriquecedor el compartir únicamente con "iguales".

"El mundo es diverso, por tanto, la sala de clases y todo espacio educativo también deben serlo; y así como un director de orquesta logra que cuerdas, vientos y percusiones suenen melódicamente, un profesor debe lograr que en la multidiversidad presente en su sala de clases, se aprenda en armonía. Para ello, debe contar con las mejores y más actualizadas herramientas", señala.


¿Cómo se enseña a ser más inclusivo?

Loreto Jara manifiesta que un futuro profesor podrá ser más inclusivo si en su propia experiencia escolar vivió la diversidad. Mientras ello no ocurra -advierte-, los futuros profesores pueden obtener herramientas para avanzar en escuelas inclusivas desde dos vertientes: una sólida formación teórica, que más allá de los conocimientos disciplinares específicos les permita comprender y valorar la subjetividad que se presenta en cada estudiante. La segunda vertiente -señala- son las prácticas pedagógicas, que idealmente deben comenzar muy tempranamente, poniendo en contacto a los estudiantes con realidades lo más diversas posibles, que les permitan conocer y comprender cómo se vive el acto educativo en distintos territorios, con diferentes tipos de profesores y líderes pedagógicos, con diversos enfoques y miradas respecto de lo que se quiere conseguir con el proceso educativo y el paso de los niños y jóvenes por la escuela.

A su vez, se requiere visualizar y valorar el rol que tienen los profesores guías o mentores de los estudiantes en práctica, una labor que es fundamental en la formación de nuevos docentes.

 

Diálogo ciudadano en la definición de una nueva profesión docente
La tarea de educar en contextos desafiantes
Magíster en el extranjero
Un tercio de alumnos de Pedagogía entró sin PSU
Forma profesores con un gran respaldo disciplinario y didáctico
Un incentivo para quienes demuestran tener talento y vocación para educar
Relación entre la formación inicial y carrera docente
Implementa un Plan de Mejoramiento Institucional
Aplica un nuevo modelo de práctica progresiva
Estos son los 26 programas del Plan de Formación de Directores 2014
Publicidad | Hacemos esto… | Preguntas frecuentes | Cóntactate con nosotros |
 
© El Mercurio S.A.P.
Términos y Condiciones de Los Servicios