Miércoles 24 de Abril de 2019

Vínculo necesario:
Relación entre la formación inicial y carrera docente

La experta enfatiza el hecho de que enseñar es un trabajo que implica un proceso complejo, intelectualmente demandante, que no se puede cumplir con propiedad sin un adecuado proceso formativo.  

Publicado: Jueves, 21 de Agosto de 2014

Por María Zúñiga, decana de la Facultad de Humanidades de la U. de La Serena y presidenta del Consejo de Decanos de Educación del CRUCh.


En medio de todo el proceso de cambios que se está viviendo en el campo de la educación, el debate en torno a la formación de profesores se ha puesto al centro de la discusión pública, desde el momento en que la calidad del profesor se ha visto cada vez más relacionada con los resultados de aprendizaje de los estudiantes.

Los estudios internacionales muestran que el profesor aparece como la variable escolar que más influye en los resultados de aprendizaje de los estudiantes (OCDE, 2009).

Hablar de la calidad del desempeño profesional de los profesores necesariamente hace una referencia a la calidad de la formación. Enseñar es un trabajo que implica un proceso complejo, intelectualmente demandante, que no se puede cumplir con propiedad sin un adecuado proceso formativo.

En este contexto tan desafiante, las instituciones formadoras se ven enfrentadas a definir profunda y rigurosamente, políticas y estrategias para que sus programas formativos estén a la altura de los requerimientos de la sociedad y en este caso particular, permitir que los profesores que egresan de ellas, logren que las generaciones de niños y jóvenes desarrollen las capacidades y conocimientos que les son necesarios para su desenvolvimiento en esta sociedad interconectada y global.

La formación inicial es tan clave en un proceso de reforma educacional que busca calidad y que el propósito en el centro de la misma sea el derecho que todos los estudiantes tienen de aprender, que de no construirse en este sentido, podría contribuir a reproducir un sistema que perpetúe las múltiples desigualdades. La literatura, también, muestra que los profesores menos calificados van mayormente a las escuelas más vulnerables.

Numerosos estudios dan cuenta de una serie de iniciativas que se orientan al mejoramiento de la formación inicial. Las reformas e innovaciones que muestra la investigación internacional, se pueden ordenar bajo distintas categorías de análisis que se refieren, por ejemplo, al establecimiento de estándares para las instituciones formadoras, el uso de evidencias a partir de la investigación sobre la práctica docente, las cualificaciones alternativas, la articulación con los establecimientos educacionales, y la evaluación externa.

Las iniciativas antes señaladas, entre otras, que se observan en países del primer mundo, han comenzado a traspasar sus fronteras y es así como en nuestro país también hemos observado que la política pública ha ido introduciendo algunas de ellas.

Entre algunos ejemplos en curso, tenemos la incorporación de estándares orientadores de la formación inicial, que permitirían asegurar un nivel básico común de calidad de la formación inicial y, que la experiencia internacional da cuenta de impactos positivos en los procesos formativos.

Esta iniciativa que se ha formalizado a partir de la investigación realizada por los centros de investigación más importantes del país, en materia de investigación educacional y desarrollo docente, constituye un instrumento de gestión curricular y pedagógico que está al servicio del mejoramiento de los procesos de aprendizaje y desarrollo profesional de nuestros estudiantes de pedagogía, en nuestras instituciones formadoras a lo largo del país, contribuyendo a que los procesos formativos alcancen los indicadores que se espera den cuenta de la calidad de los mismos. Es importante señalar la contribución de la incorporación de estándares para la formación inicial, dada la diversidad de nuestras instituciones formadoras.

Un segundo instrumento es la evaluación que se introdujo al final del proceso de formación inicial docente - la prueba Inicia. Este instrumento cuya elaboración se pensó, originalmente, orientada por los estándares, y para informar a las instituciones sobre los procesos de aprendizaje y los resultados que se obtienen al término de los mismos, ha tenido menos claridad de propósito en la comunidad académica, si bien no se desconoce la utilidad para el mejoramiento de los procesos.

Quizás si uno de los problemas más reconocidos es que tal como está diseñada, poco podría iluminar sobre la capacidad de razonamiento pedagógico, como tampoco sobre las competencias de los egresados para el ejercicio docente efectivo, por lo que se hace necesario hacerlo bien y ello conlleva que se encuentren y converjan en un diálogo los actores claves, tanto "métricos", como formadores, Mineduc, otros, para definir lo que hay que medir y para que propósitos.

Mirando, por otra parte, el ejercicio profesional y la carrera docente, que es el mundo al cual deben ir nuestros egresados, constituye un ámbito, que se hace necesario acercar y trabajar juntos, desde mucho antes del término de la formación académica. Y se está haciendo. El valor que agrega el trabajo colaborativo con los establecimientos del sistema escolar a los procesos formativos es enorme, toda vez que los contextos reales se muestran en sus dinámicas cotidianas y los procesos que se atienden están atravesados por la simultaneidad de lo particular y lo colectivo, por lo programado y lo circunstancial, lo técnico y lo administrable, lo que impone un gran desafío vocacional y profesional a los profesores iniciales.

Los profesores constituyen uno de los pilares fundamentales para la calidad de la educación y por tanto, cualquiera reforma que se emprenda, debe considerarlos desde la partida.

La carrera docente debe ofrecer las oportunidades de un ejercicio consecuente con los requerimientos del proyecto país y de los ciudadanos que se necesitan para su desarrollo. Esta debe contemplar toda la trayectoria profesional, en sus componentes: a) formación inicial, b) requisitos de ingreso; c) apoyo a la inserción profesional, d) formación continua y desarrollo profesional, e) remuneraciones e incentivos, f) promoción, evaluación del desempeño, g) derechos y deberes y h) condiciones de retiro (jubilación). Cada uno de los ámbitos mencionados y que se relacionan con aspectos, tales como, la selección de los postulantes a las carreras de pedagogía -atraer a los mejores- evaluación de procesos intermedios y/o terminales, inserción al ejercicio profesional, desarrollo profesional, incentivos, condiciones de trabajo, entre otros, deben dar lugar a un gran diálogo entre distintos sectores técnicos, políticos, formadores, usuarios, para avanzar en la construcción de un sistema de educación que tienda a formar personas integrales, con sentido de esfuerzo y compromiso.

 

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