Domingo 26 de Mayo de 2019

Tecnología / conducción:
El ABC del ABS

Muchos creen que este sistema "frena más y en menos espacio", pero es un craso error.  

Publicado: Miércoles, 17 de Diciembre de 2014

René Durney C.

Que la gran mayoría de los usuarios de teléfonos inteligentes no sepa aprovechar todas las funciones de su aparato puede ser solo una estadística que no influye en el fin primario que es comunicarse.

Todo lo demás importa poco y no daña a nadie. En cambio, comprar automóviles y no saber usar las tecnologías que traen a bordo sí puede ser importante para todos los que rodean a un vehículo que se desplaza por el tráfico urbano o por la carretera.

Un desarrollo tecnológico de tantos años (1929) es el sistema de frenos ABS, que hoy montan casi todos los autos nuevos y que en mercados desarrollados como los de Europa y Estados Unidos son obligatorios para los fabricantes de automóviles.

En un comienzo se estudió para aplicarlo en la aviación, para que los neumáticos de los aviones no se desgastaran en exceso al bloquearse sobre las pistas y deslizarse. La primera patente fue inscrita por Bosch en 1936.

Pese a que hoy se masificó como equipo de norma en los autos modernos, una gran mayoría de los usuarios no sabe para qué sirven ni cómo se usan correctamente.  Según varios reportes de seguimiento a compradores,  más del 70% cree que los frenos ABS "frenan más que uno convencional" y con esa premisa manejan tranquilamente. Y muchos de ellos, cuando han debido sacar partido real a esta tecnología en una frenada de emergencia, se quejan amargamente de que no hubo ninguna diferencia con los frenos tradicionales que tenía en su vehículo anterior.


¿Cómo y Por qué?

Partamos por el comienzo. El sistema ABS (Antilock Brake System/Sistema de frenos antibloqueo) es un dispositivo anexo al sistema normal de frenos de un vehículo y tiene como fin principal evitar que las ruedas se bloqueen en las paradas de emergencia. En los frenos tradicionales, al momento de enfrentar una emergencia, si el pedal se pisa a fondo y bruscamente, las ruedan dejan de girar completamente y el vehículo se arrastra sobre el pavimento en línea recta (casi siempre) y totalmente fuera de control para el conductor. Es decir, sigue una trayectoria directa, como un peso muerto, que en la mayoría de los casos puede terminar en un impacto con el objeto que provocó la frenada de emergencia: un peatón, otro auto, un animal que cruzó la calzada, etc.

Con el sistema ABS, en cambio, el sistema electrónico que funciona mediante sensores de rotación y velocidad de giro en cada rueda, impedirá que ninguna de las 4 se bloquee y deje de girar. Es decir, aplicará una fuerza de frenado justa y perfecta a cada rueda y permitirá que el conductor pueda guiar el vehículo y ESQUIVAR el objeto que lo hizo frenar. Al seguir rodando, el auto puede seguir una trayectoria elegida por el chofer y no se desliza sin control sobre el suelo.

Esa es la gran diferencia. Pero para que esto ocurra, el conductor debe tener claro que en los casos de emergencia la forma de pisar el pedal de un auto con ABS es absolutamente diferente a la de uno convencional. Debe ser a fondo, fuerte, una vez y sin soltarlo hasta que el vehículo se detenga. Y si tiene caja de cambios mecánica, se debe pisar el embrague al mismo tiempo para que el motor se desacople totalmente de las ruedas, no se pare y deje de prestar asistencia a la dirección (si esta es hidráulica, el volante se pondrá duro y difícil de maniobrar). Si el auto tiene cambio automático, al momento del pisar el freno se debe apoyar el pie izquierdo en la base de apoyo para equilibrar el cuerpo y aplicar toda la fuerza posible en el freno.

El conductor apreciará una fuerte vibración en el pedal y un ruido asociado al de un roce de fierros parecido al de una rueda dentada. Esto es absolutamente NORMAL y es una clara señal de que el sistema está funcionando correctamente.

No se debe cometer el error de soltar el pedal del freno y bombear dos o tres veces, pues si se hace esto se desconecta el sistema ABS y las ruedas se trabarán, con los resultados idénticos a los de un freno convencional.

Pero eso no es todo. De nada servirá todo lo anterior si, ante la emergencia extrema, el conductor no atina a lo más importante: guiar el auto hacia un punto que debe elegir en milésimas de segundo y que le permita esquivar el obstáculo. La reacción instintiva del ser humano es fijar la vista en el punto con el cual va a estrellarse, en lugar de mirar el de una posible vía de escape.

Es altamente recomendable que estas maniobras de frenado de emergencia con ABS puedan ensayarse previamente en un lugar donde no haya tráfico ni obstáculos. Es la única forma de saber cómo reacciona el auto, la dirección, el tiempo de detención y la trayectoria. Y cómo reaccionamos nosotros a lo inesperado. No espere que la emergencia real sea el laboratorio de ensayo.


¿En cualquier terreno?

Si bien los frenos ABS funcionan bien en asfalto seco, mojado, con efecto aquaplanning, tierra dura y hielo, se debe tener cuidado en la forma de frenar en terrenos con gravilla suelta o con nieve. En estos casos se recomienda circular a menor velocidad, ya que la adherencia del neumático es poca y por ello la forma de frenar del ABS requiere mayor espacio porque la nieve y la gravilla se mueven sobre su base dura con el peso del auto.

 

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