Jueves 23 de Mayo de 2019

Prueba de manejo / Porsche Cayenne GTS y Turbo S:
Guerreros del hielo

La Laponia sueca fue el escenario para probar las capacidades de las dos variantes más deportivas del gran SUV alemán.  

Publicado: Miércoles, 18 de Febrero de 2015

Estas dos versiones deportivas del Porsche Cayenne eran las que faltaban para darle la pimienta a la gama del conocido modelo.

La casa de Stuttgart está tan orgullosa de sus Cayenne GTS y Cayenne Turbo S que organizó un evento allá bien lejos, en el norte de Suecia, en Skalleftea (léase "hoeleftio", sí, aunque no lo parezca) y poder probarlos en condiciones extremas.

La idea de conducir por las gélidas carreteras de la Laponia sueca con 1.010 caballos entre las manos era una proposición tan indecente que no podíamos rechazarla.

Con el termómetro marcando algún que otro grado sobre cero (inesperadamente en esta época del año), los cerca de 30.000 habitantes de esta localidad vivían uno de los mejores días del invierno a nuestra llegada.

Sin embargo, el sol nos hizo un flaco favor en esta ocasión. Resulta que como la nieve comienza a derretirse, la capa de hielo que cubría el asfalto queda al descubierto. Peor aún, como en el día parte de la nieve se derrite y luego en la noche se vuelve a congelar, el hielo negro se extiende y manejar se vuelve realmente un problema.

Por ello, los organizadores prefirieron montar neumáticos con clavos en algunas de las pruebas y así evitar mayores sobresaltos. De otra manera, con los habituales neumáticos M+S de invierno (mud + snow) las cosas se habrían vuelto críticas.


Las variantes

El trayecto sirvió para descubrir precisamente que estos compuestos van genial en nieve, aunque con el hielo no ofrezcan las mismas garantías. El gigantesco SUV aprovecha sus más de dos toneladas para aplanar el gélido manto conservando un tacto de guiado exquisito, pero por encima de los 100 km/h hay que estar atentos a las placas de hielo, que amenazan la estabilidad lineal del vehículo y exigen mantener la sangre fría y la dirección recta, confiando en que la que tracción activa haga el resto.

Las dos variantes, GTS y Turbo S, ganaron 20 caballos de potencia para quedarse en los 440 y 570 CV, respectivamente, y rebajaron su consumo aproximándose a los diez km/l el primero y a los 9 km/l el segundo, pero sobre todo, han afinado su comportamiento gracias a su electrónica.

Estéticamente, es el GTS el que más se diferencia del resto gracias al pack deportivo Sport Design que añade estribos y pasos de ruedas marcados, llantas de diseño específico negras y una parrilla diferente. Sobre el papel es la versión deportiva más equilibrada de la gama y también puede montar suspensión neumática rebajada 20 mm en altura o el sistema Sound Symposer que extrae la mejor sinfonía del V6 biturbo.

Sin duda fue en el plano mecánico donde encontramos mayores diferencias entre ambas versiones, y es que en una pista de pruebas totalmente congelada, con 351 hectáreas de superficie y obstáculos de todo tipo, los defectos y virtudes de nuestros Cayenne no tardaron en salir a la luz.

En cualquier caso, lo primero que apreciamos fueron similitudes, y es que sobre el piso deslizante fue la tracción Porsche Traction Managment -PTM- la que acaparó la atención. Este sistema dota de más par motor al eje trasero que al delantero en condiciones normales, un 38/62 generalmente. Sin embargo, aquí la respuesta parecía la de un 50/50 permanente, porque antes de que las ruedas traseras comenzaran a patinar, las delanteras tiraban con solvencia, permitiéndonos ascender pendientes totalmente congeladas con una solvencia sorprendente.

Una de las pruebas era un circuito donde se trataba de mostrar la maniobrabilidad del vehículo, lo cual habría sido formidable de no ser por el hielo que cubría prácticamente todo el trazado. Por culpa de eso el recorrido tuvo más de danza sobre patines que de maniobras automovilísticas. Y más de algún colega terminó su baile con la trompa del Cayenne metida en la nieve de los bordes, para diversión de los demás.

Y ojo, cuando esto pasa, pues si los radiadores se tapan de nieve, el motor puede sobrecalentarse. En ese caso, opera un sistema de protección automático que limita las rpm a mil y lanza una alerta en el panel de instrumentos.

La más divertida de las pruebas consistía en trazar círculos sobre una superficie congelada, con una leve capa de arena para producir algo de tracción. En esta circunstancia rara hay un momento en que el giro de las ruedas de un eje es contrario al del otro, por ello el PTM se confunde y produce un mensaje de alerta.

Para corregirlo basta apagar el motor y encenderlo nuevamente.

De cualquier modo, para desazón de los más drifteros y para beneficio de nuestra seguridad, las dos variantes pasaban tanto hacia adelante que no lográbamos cambiar de dirección con el vehículo cruzado, contravolanteando y acelerando como se haría con un auto de tracción trasera.

Estas vueltas tratando de hacer drifting las hicimos en Turbo S. En estas condiciones, le sobra fuerza a medio régimen y le falta abajo, de modo que cuesta domarlo.

Las prestaciones oficiales consagran al Turbo S. Mientras el GTS acelera de 0 a 100 km/h en 5,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 262 km/h, el V8 le saca más de un segundo en el 0-100, 4,1 segundos con una punta de 284 km/h.

En suma, el GTS parece una variante más equilibrada, mientras que el Turbo S es más brutal y obviamente más orientado al alto rendimiento.

 

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