Lunes 15 de Julio de 2019

Prueba de contacto / Citroën C4 Cactus:
Lo esencial de Citroën

Con este modelo, la marca francesa retorna al camino de la vanguardia en diseño y de la audacia técnica.  

Publicado: Miércoles, 18 de Febrero de 2015

Leonardo Mellado, Desde Francia.

A lo largo de la historia, Citroën ha destacado por sus grandes avances tecnológicos y por la innovación con modelos como el Citroën 2CV, el Traction Avant o el DS "Tiburón".

Estos autos permanecen en la memoria de todos como identidad de Citroën. Pero a lo largo de los últimos años existía la sensación de que se había alejado de ese camino, para dejar los diseños y la tecnología de vanguardia a la nueva submarca DS.

Con el C4 Cactus, la marca de los chevrones vuelve a reencontrarse con su espíritu inicial.

Se trata de un vehículo de aspecto crossover, muy liviano, económico y con un diseño realmente llamativo. Pudimos abordarlo en Francia, sacado directamente de las catacumbas de la casa matriz de Citroën, donde se guardan todos los tesoros que recién han salido a la luz pública.

Con él, hicimos del Bois de Bulogne en París, el escenario perfecto para una toma de contacto y una sesión de fotos.

Desde el primer vistazo nos damos cuenta que su diseño atrevido y personal capta la atención de los viandantes. Lo malo de que un auto tenga un diseño con mucha personalidad es que no a todos gusta, pues no cabe duda que elementos como los Airbumps, que son la seña de identidad del Cactus, llaman muchísimo la atención, pues -hay que reconocerlo- un auto acolchado por fuera normal no es.

La misión de los Airbump, además del valor añadido en cuanto a diseño, es la de proteger la carrocería de las pequeñas heridas de guerra del día a día. Estos cubren la mayoría de la superficie de los paneles de puerta, sobre todo en las zonas que suelen ser golpeados, generalmente por las puertas de otros coches. Bajo los faros delanteros y los pilotos traseros hay también unas partes acolchadas, para mitigar los daños de pequeños roces y golpes de estacionamiento. La parte que cubre el portón trasero es de plástico duro, meramente decorativa.

El Citroën C4 Cactus también es un auto interesante por su aspecto crossover, algo muy de moda últimamente. Lo que resulta realmente curioso es comprobar, ficha técnica en mano, que el Cactus es más pequeño en todas las cotas que el Citroën C4 (modelo con el que no tiene nada en común). Pese a esto, conservamos una posición de conducción elevada, pero sin los inconvenientes de una carrocería con un centro de gravedad alto.

Ya en el habitáculo, encontramos un interior muy diáfano, con un panel delantero bastante minimalista. Las formas son sencillas y sólo se ven interrumpidas por las dos pantallas que muestran la información al conductor. Una está situada tras el volante y nos informa de la velocidad, el nivel de combustible, el regulador-limitador de velocidad, el indicador de cambio de marcha y los testigos de avería. No hay ni cuentarrevoluciones ni indicador de temperatura.

La pantalla situada en el centro de dicho panel es el corazón del modelo. Es táctil y desde ella se controlan todas las funciones, como la climatización, la radio, el navegador, las opciones del vehículo o el computador de a bordo. Únicamente hay unos pocos botones esenciales bajo esta pantalla, que responde de forma rápida a las pulsaciones, aunque sigue siendo menos práctica y distrae más que si se tratase de mandos normales.

Curiosamente, el copiloto solo dispone de una salida de aire central, ya que no hay salida a la derecha. Sólo hay espejo de cortesía en el parasol del conductor y no está iluminado. Los asientos traseros son abatibles de una pieza y las ventanillas traseras son de apertura pivotante (por diseño no podrían bajarse). Muchos de estos elementos permiten además una reducción de peso, y es que el Cactus pesa menos de 1.000 kilos en su variante más liviana.

En cuanto a materiales, nadie puede quejarse, pues si bien no hay materiales muy sofisticados, entre el buen diseño y las excelentes terminaciones, el conjunto queda bien. La parte superior del panel delantero es de un plástico blando muy agradable, pero todo lo demás son plásticos duros. Algunos portaobjetos tienen la superficie de plástico antideslizante y la guantera de gran volumen, gracias al airbag de techo, está tapizada para evitar ruidos. Notamos la ausencia de posavasos y es que sólo hay uno situado a la atura de los respaldos de los asientos traseros, muy poco práctico.

Si hablamos del espacio disponible, la verdad es que en las plazas delanteras sobra. Todas las cotas son buenas, siendo la anchura la menos favorecida. Las plazas traseras son amplias y mejores para dos que para tres. El asiento es casi plano y permitirá que tres adultos viajen con relativa comodidad. Sólo los más altos podrían tener algún problema con la altura.

En cuanto al maletero, tiene 358 litros, una cifra normal dado el tamaño del Cactus. Las formas son cubicas, pero la boca de carga queda alta con respecto al suelo del maletero y puede ser complicado cargar y descargar objetos pesados.

La unidad que pudimos manejar un rato estaba propulsada por un motor tricilíndrico PureTech de 110 caballos y con  Start & Stop, una versión de la gama de motores de PSA que permite tener más potencia con un consumo que se mantiene contenido. En este caso, la marca habla de 21,2 km/l y emisiones de 107 g/km de CO2.

El fabricante también señala que la arquitectura de este motor permitió reducir su masa en casi 20 kg respecto a un bloque tetracilíndrico equivalente. El PureTech 110 y el PureTech 130 quelleva el Citroën C4 son los primeros tricilíndricos de PSA que incorporan turbocompresor e inyección directa de gasolina a una presión de 200 bar. En el caso del 110, ofrece un par máximo de 205 Nm ya en las 1.500 rpm.

En cuanto al andar de marcha, al ser un Citroën el confort viene de serie. La suspensión ofrece un buen compromiso entre confort y firmeza, pero no invita a atacar curvas rápido, pese a que el Cactus muestra un buen comportamiento. Los grandes asientos, muy cómodos, no sujetan el cuerpo.

La dirección es muy blandita y poco informativa, ideal para ciudad, pero no tanto para carretera. El cambio de cinco marchas, como es habitual en la marca, tiene unos recorridos algo largos e imprecisos. El pomo además tiene una forma poco natural.

Sin duda el motor gasolina de 110 CV es una buena opción para aquellos que vayan a practicar una conducción relajada, con mucha ciudad y salidas esporádicas por carretera o autovía, siempre siendo conscientes de sus limitaciones. Si la mayoría de kilómetros van a ser extraurbanos, o estaría de más optar por una mecánica más potente. Lo que será común a todo C4 Cactus, será su revolucionaria estética, donde los Airbump son los protagonistas.

 

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