Domingo 26 de Mayo de 2019

Tuning / Mercado nacional:
¿Como subir la potencia sin sacrificar la estética?

Vea cómo un BMW 335i pasó en un mes de 306 a 400 caballos.  

Publicado: Miércoles, 17 de Junio de 2015

René Durney.

El mundo del tuning, o el tuneo, como ya está aceptado en nuestro idioma, es la práctica de alterar el diseño (la estética) o el rendimiento mecánico de un automóvil o cualquier otro vehículo.

Tiene millones de aficionados en el mundo y ha desarrollado un universo infinito de opciones.

Aunque no es fácil opinar sobre gustos, la estética tiene un margen de tolerancia y la verdad es que hay algunos tuneos que son un verdadero atentado al sentido común. Las luces violetas que iluminan el auto por abajo, los bordes de las patentes, las colas de zorro y la veintena de marcadores a bordo que no marcan nada y que solo consumen electricidad y ¡gasolina!, son gustitos que algunos se dan, pero que no impresionan a nadie, salvo a ellos. Tanto como los que se gastan valores superiores al del propio auto en equipos de sonido que podrían amplificar una fiesta en el desierto de Atacama.

Pero también está el tuneo de calidad estética, en el que hasta participan las propias marcas. En este caso, el tema es alterar el diseño original, pero agregándole valor. Famoso es, por ejemplo, el encuentro anual  (Wörthersee) que se hace en Europa con los propietarios de modelos Volkswagen. También participan los empleados de la marca con unos rediseños que a veces resultan más bellos que los originales. Y se contempla también el potenciamiento de los motores para aumentar las prestaciones, pero sin afectar la estética.

Pero es una afición costosa, más aún cuando se hace con arte y con muchos conocimientos de mecánica.

En Chile hemos conocido un proyecto realizado por el periodista Felipe Joui y su hermano Gonzalo, quienes participan en una empresa familiar llamada UHP (Ultra High Performance), especializada en el potenciamiento de autos de calle, realizado con piezas y componentes de calidad.

Estuvimos en el taller donde se realiza el "proyecto", como le llama Felipe. Se trata de la intervención de un BMW 335i del año 2008, cuya potencia original es de 306 hp, con un par torsional de 300 Nm. La idea era convertir un auto común de buenas prestaciones, en un objeto de deseo, versátil, y en el que pueda viajar toda la familia.

Según Felipe Joui, "esperábamos demostrar con esta experiencia el cómo se puede realizar un proyecto de potenciación serio, con productos adecuados y según el objetivo fijado, obteniendo un auto de uso diario, pero con poderosas prestaciones deportivas. Ya dejamos atrás otros proyectos con autos de otra serie, como un Clio RS o un Volkswagen GTi K7, que en precio andaban en el mismo nivel. Queríamos probar con un sedán de 4 puertas, de un valor aproximado a los 15 millones y que tuviera un motor turbo".

El proceso, que duró un poco más de un mes, partió con poner el vehículo al día en lo relativo a sus mantenciones, para asegurarse que ciertos componentes estuvieran en buenas condiciones y pudieran soportar la potenciación planificada.
 

Los pasos previos

En lo que respecta al blindaje, se cambiaron algunos elementos originales que tienden a ceder o fallar al mejorar la performance o aumentar la potencia.

Entre esos elementos se cuenta la válvula "diverter", que ayuda a expulsar el aire que no se va a necesitar antes de un nuevo ciclo de carga del turbo. La original no podría soportar la presión del turbo y se rompería; se cambiaron las bujías por unas que tuvieran 1 grado térmico más frías; la bobina, el filtro de polen, las mangueras de la refrigeración, principalmente del radiador y retorno del anticongelante; la manguera que conecta el intercooler (enfriador de aire) con el múltiple de admisión; se reemplazó el aceite por uno 100% sintético que asegurara el trabajo a mayores temperaturas, y se usaron aditivos especiales para limpiar válvulas, estanque de gasolina e inyectores, entre otros.

En la etapa de potenciación  se agregaron inductores de aire frío de mayor flujo; mangueras de bajada del turbo de mayor diámetro y menos restricciones para un flujo de gases mejorado; la línea de escape; se reprogramó el EUC (Ecu Upsolute Chiptuning), que es el software que gestiona todo el funcionamiento del motor y que debe adecuar a este para las prestaciones que se esperan. También se cambiaron las suspensiones, un elemento muy relevante si se aumenta la potencia. Se cambiaron las pastillas de freno, las líneas por donde fluye el líquido de frenos, que también se reemplazó por uno que disipe mejor el calor. Los neumáticos runflat se cambiaron por unos menos duros.

Y el aspecto exterior del auto se trató con productos especiales para devolverle la vida a la pintura y dejarlo como recién salido de fábrica. En este caso, pese a que se quiso mantener la apariencia de un auto familiar de calle, pero de gran performance, se le agregó un spoiler trasero como el del M3.

El resultado final fue un motor que incrementó su potencia a 400 hp y su torque a 400 Nm y que se maneja como un deportivo.

El costo total de la inversión no es despreciable: entre 3,5 y 4 millones de pesos.

Un gusto muy de aficionados, pues si se suma el valor del auto, más el costo de los  recambios y mano de obra, el presupuesto se eleva por encima de los $18 millones.

 

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