Sábado 24 de Agosto de 2019

Prueba de manejo / Rolls-Royce Ghost II:
La máquina suprema

Grande y poderoso, este rolls es la suma de lo que la industria del auto ha creado en materia de lujo y alta tecnología.  

Publicado: Miércoles, 17 de Junio de 2015

Leonardo Mellado.


Es como flotar en una nube. Mullida y pura. Basta rodar solo unas pocas horas al volante del nuevo Rolls-Royce Ghost Series II para percibir un refinamiento, un aislamiento y un confort de rodadura difícil de comparar en la industria. Habría que ir a la propia marca en objetos de colección como el Phantom para que estas sensaciones sean superadas.

Pero este nuevo modelo, que es una ligera actualización respecto del Ghost de temporadas previas, parece orientado a un nuevo tipo de público. Si antes estos autos se diseñaban para la vieja nobleza y la rancia aristocracia, hoy parece concebido para una generación de propietarios adinerados más jóvenes: del nuevo magnate de la industria al emprendedor, empresario o artista de éxito.

Evolucionado por tanto sobre el modelo que se lanzó en 2009, estrena un frontal completamente nuevo.

Su enorme rejilla frontal sustituye el diseño que evocaba a las columnatas de un templo griego, asemejándose hoy más a la toma de aire de una aeronave y hay nuevos faros LED enmarcados por luces diurnas, tapabarros más curvos, una línea lateral más alta de lo habitual para remarcar su deportividad y un capó de acero bruñido rediseñado con la efigie del Espíritu del Éxtasis (así se llama el logo de la marca) más inclinada para ganar presencia durante la conducción.

El modelo mantiene su motor V12 de origen BMW, con 48 válvulas, inyección directa, dos turbos y 6,6 litros de cilindrada. Como dice la leyenda, a velocidad estabilizada la ausencia de sonoridad es tal que el ruido más alto que se escucha es el del reloj análogo del tablero, mientras que en aceleración, el V12 inicia una espectacular sinfonía, tocada ya muy poco considerando lo escasos que son los V12 estos días.

Mejor que eso, si se presiona con energía el acelerador, el vehículo acelera de manera firme y alucinante si se considera que pesa casi 2,5 toneladas.

Este Ghost II declara nada menos que 570 PS a 5.250 rpm y, mejor aún, un abrumador par máximo de 780 Nm a solo 1.500 rpm. Eso sí, como buen Rolls sigue sin mostrar cuentarrevoluciones, sustituido como siempre por un indicador de reserva de potencia. A 180 km/h aún se tiene el 80% para explotar. Siempre, eso sí, con una suavidad de marcha y una progresión en la aceleración y en la transición entre los dos turbos sobresaliente.

Con todo, cuando se supera esa primera impresión de aparatosidad, y una vez que el conductor se acostumbra a concentrar las miradas de un público que nunca ha visto en directo un Rolls (y pocas veces más verá), resulta que el Ghost II se maneja con más facilidad de la esperada. Tiene mucha fuerza abajo para moverse con soltura y es también más ágil de lo imaginado.

Este Ghost presenta mejoras en la suspensión, con un nuevo diseño de sus columnas, unos amortiguadores revisados y nuevos cojinetes hidráulicos en el eje trasero. Menos vibraciones, más calidad de conducción y más estabilidad, gracias también a una dirección con nueva puesta a punto.

No obstante, en las curvas el chasis cede a su propio peso y se inclina bastante, mientras que el enorme volante necesita más vueltas de lo normal para doblar en una esquina.

Lo cierto es que este auto se mueve de maravilla, con una gran progresividad de reacciones a pesar de llevar toda su potencia solo al eje trasero. Obviamente, no es un súper deportivo, ni pretende serlo, pero, como ya está dicho, su pique es notable, en tanto que su frenada es contundente.

Asociado al motor llega una caja de cambios automática de 8 marchas. En él, Rolls no quiere que haya más intervención posible que la de un pulsador (Low) que vendría a ser algo así como un modo deportivo. Ni levas, ni posibilidad de seleccionar marchas.

Para qué, además. En el habitáculo, son destacables sus dos plazas traseras (las puertas posteriores, por cierto, son de sentido contrario al habitual, con las bisagras detrás para mejorar el acceso) y el ambiente son de un living clásico. Tanto los asientos delanteros como los traseros mejoraron en ergonomía y ajustes, estos últimos incluso formados por dos butacones independientes que variaron el ángulo para mejorar la comunicación entre acompañantes.

Hay gran espacio en todas partes, mesitas independientes de la mejor madera, funciones de masaje, tres opciones de climatización o calefacción, pantallas individuales para seguir la TV o tener acceso a Internet o a todos los datos de viaje... No falta nada.

Tampoco falta el más moderno equipamiento. Para manejar todas las funciones, hay una gran pantalla central de 10,25 pulgadas, todo tipo de cámaras y un espectacular equipo de audio fabricado y diseñado específicamente para este Ghost, con altavoces de bajos en el maletero, 7 altavoces de agudos estratégicamente repartidos por dentro y otros dos altavoces en la tapicería de techo para envolver todo el habitáculo.

Incluso unos micrófonos monitorizan constantemente el ruido ambiental del exterior para hacer ajustes y corregir frecuencias. Por no hablar también de los habituales paraguas que ocultan los paneles de las puertas delanteras de todos los Rolls-Royce.

Así, este Rolls-Royce sigue la tradición de estar diseñado desde sus orígenes para quien esté dispuesto y capacitado a pagar por el más selecto automóvil que el dinero puede comprar.

 

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