Domingo 26 de Mayo de 2019

Prueba de contacto / Alfa Romeo 4C Spider:
Un mini Ferrari

Pequeño y simple, es un auto que se concentra en lo que importa: grandes emociones deportivas.  

Publicado: Miércoles, 22 de Julio de 2015

Leonardo Mellado, Desde Italia.

Hay que confesar que el título de esta crónica fue objeto de muchas discusiones. Internas, obvio. El temor era que alguien pensara que estábamos subestimando a este Alfa Romeo, cuando lo que pretendemos es exactamente lo opuesto: mostrar a esta máquina como un émulo de los hijos de Maranello en pequeño, o cómo experimentar las emociones de un Ferrari en un auto menos costoso.

Pues de eso se trata. De explicar hasta qué punto un auto de dimensiones reducidas, cilindrada contenida y poco aparatoso puede entregar emociones tan poderosas y genuinas como un Ferrari. Y es cierto, este Alfa Romeo 4C Spider puede.

Muchos piensan que el nombre 4C viene del 8C Competizione de 2007. Que en lugar de los 8 cilindros de este último, están los 4 de aquel, pero la denominación C nace en 1927 con el Alfa Romeo 6C, que junto con el 8C que salió poco después irían copando los nombres de sus deportivos hasta 1950.
Así que lo que está pasando es que Alfa simplemente está volviendo a la nomenclatura antigua, simple pero expresiva.

El motor del 4C, el 1.750 TBi, es, como su nombre indica, un motor de 4 cilindros turbo a gasolina. Es pequeño, compacto, de aluminio y dotado de inyección directa a alta presión que produce 240 CV, pero lo mejor es que va colocado en posición central, o lo que es lo mismo, en la nuca del conductor.

Es el mismo motor que monta el civilizado Giulietta Quadrifoglio Verde. Pero esta unidad de potencia, montada en la arquitectura del 4C, tiene un efecto parecido a una sobredosis. La ausencia de árboles de transmisión debido a la tracción trasera hace que la potencia pase más directamente a las ruedas, así como a un reparto de masas casi perfecto.

Nos dimos cuenta de eso mientras lo manejábamos en el centro de pruebas del grupo Fiat en Balocco, entre Turín y Milán. Allí, mientras jugábamos a perseguir a un piloto profesional que las oficiaba de líder, notamos sus reacciones inmediatas y, sobre todo, las sensaciones que provienen de tener el motor tan cerca que su sonido llega hasta el pecho como el de una orquesta sinfónica cuando se está en primera fila.

Puede que haya motores que suenen mejor, pero hay muy pocos que se sientan con tanta claridad. Se puede escuchar hasta el soplado del turbo con toda nitidez.

Como en otros modelos de la marca está presente el sistema de configuración dinámica DNA, pero, a diferencia de otros, existe un cuarto modo llamado RACE en el que las reacciones son aún más rápidas y puedes disfrutar enormemente con el petardeo que te regala este TBi con cada cambio de marcha.

El Alfa Romero 4C Spider tiene cuatro metros de largo, dos de ancho y un metro más un pelo de alto, pero no es esa la única razón para que pese solo 900 kilos.

Resulta que el chasís del 4C tiene 3 partes. Un chasís delantero y otro trasero de aluminio que son los encargados de absorber las deformaciones en caso de colisión y una célula central de fibra de carbono que asegura la integridad de los ocupantes, junto con una barra antivuelco integrada de acero de alta resistencia. Parte de la carrocería está realizada en "composites" para reducir aún más el peso con respecto a acero y aluminio.

De esta manera, la relación peso potencia es de poco más de 4 kg/CV. Con esa relación en un auto de 1.500 kg, estaríamos por encima de los 350 caballos. Y los autos de 350 equinos suelen pesar más de 1.500 kg.

Hay gente que aplica el término "reactivo" a la capacidad de un coche de responder ante la utilización de sus mandos. Decir eso del 4C sería quedarse corto, así que en adelante el término "reactivo" deberá entenderse en su otra acepción: "una substancia que al interactuar con otra da lugar a una tercera sustancia de características diferentes".

Y eso es lo que pasa cuando a alguien se le aplica la dosis correcta de 4C, que suele ser no menos de media hora de conducción. Se puede asegurar que la persona que sale por la puerta de este auto no es la misma que lo abordó. Cuando se conduce un 4C se empieza a ser consciente de lo que significa una suspensión rígida o una dirección directa.

A veces demasiado directa, porque con un volante tan pequeño y encima achatado por debajo (indispensable para entrar y salir, por cierto), exige estar corrigiendo la trayectoria permanentemente.

Sus 240 CV no parecen ser muchos, pero desde las 2.000 rpm es un auto muy impetuoso. Además, es un auto donde todo tiende más a la funcionalidad que al lujo: los carenados de la parte baja, el difusor que realmente funciona, las tomas de aire laterales que son de verdad porque alojan un interenfriador, etcétera.

Igual se echan de menos algunas cosas, como unos asientos más fáciles de regular, la dirección asistida, un cuadro de instrumentos más grande, una guantera donde quepan más que guantes y una radio algo más sofisticada. No hay apoyabrazos en las puertas, no hay pomo de cambio de marchas y el maletero admite como mucho un par de mochilas no muy grandes.

Pues y qué. Porque en definitiva resulta que el 4C es un deportivo, y uno de los buenos. Y si no es un "Mini Ferrari", sin duda es todo un Alfa. Quizás el mejor.

 

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