Lunes 22 de Julio de 2019

Fiat Strada Adventure / prueba de manejo:
Potencia en miniatura

Pequeña y potente, esta camioneta tiene elementos de diseño muy atractivos, incluyendo una tercera puerta realmente práctica.  

Publicado: Miércoles, 22 de Julio de 2015

Leonardo Mellado.

Las pequeñas camionetas son vehículos interesantes. Con una postura de conducción y un comportamiento muy próximos al de un modelo de segmento B, poseen cualidades de practicidad, trabajo y economía que las hace sumamente atractivas para las pequeñas empresas e incluso las familias.

Más todavía cuando nos encontramos con modelos como el Fiat Strada Adventure, que ofrece cualidades novedosas sobre todo en lo que a habitabilidad se refiere gracias a la incorporación de una tercera puerta para acceder a las plazas traseras desde el lado derecho. Para ello se vale de una puerta de apertura opuesta a las delanteras que de paso elimina el pilar B.

Durante su lanzamiento en Brasil, los ingenieros de Fiat insistieron en que este arreglo no compromete la rigidez estructural de la pequeña camioneta y, a decir verdad, ni en las pruebas ejecutadas en aquella ocasión ni ahora en Chile notamos que esto no fuera así.

Tiene algunos elementos característicos que le dan atractivo y rudeza, como barras del techo y caja, protecciones perimetrales de plástico negro y un pequeño estribo tubular, cuya función en la práctica es más estética que útil. De todas formas, en su parte final tiene un escalón que sí sirve para colocar carga en el techo.

Las llantas de aleación son específicas de esta versión, las que sumadas a la pequeña parrilla apanalada delantera, los neblineros empotrados y diversos detalles cromados, le dan al modelo un aspecto moderno. Asimismo, los grupos ópticos traseros envolventes y un parachoques con la inscripción "Adventure" grabada en la tapa de carga culminan un estilo vanguardista y definitivamente atractivo.


Comportamiento

El modelo puede llevar una carga de 650 kilos, mientras que la caja de carga tiene un volumen, según el catálogo, de 680 litros. Sin embargo, a ese espacio para carga hay que descontarle el que ocupa el neumático de repuesto, ominosamente situado en la pared del fondo de la caja. Su posición no es tan molesta por el volumen de carga que quita, sino por su forma, que hace difícil acomodar objetos alrededor.

En el interior, los aspectos llamativos del modelo continúan centrados en la consola central, en cuya parte superior están una brújula y un inclinómetro lateral y otro longitudinal. No queda claro si son útiles, pero nadie niega que lucen bien.

El asiento, con tapizados en tela rústica con el logotipo "Adventure" en el respaldo, permite una buena posición gracias a su ajuste vertical, pero no ayuda el volante, que solo se ajusta en altura y no en profundidad.

La calidad de materiales es correcta en líneas generales, aunque tiene altibajos. Si bien todos los plásticos son rígidos, están bien encajados y se ven atractivos.

El acceso hacia las plazas traseras mejora mucho con la tercera puerta. Según Fiat, se ganó 0,5 m3 de volumen en la entrada y la puerta tiene ángulo de apertura de hasta 80º, dejando 68 cm de espacio. Su funcionamiento es bien simple. Se abre la puerta del acompañante y posteriormente, en el canto de la puerta trasera, hay una manilla que trabaja tanto hacia afuera como adentro, para poder abrirla. Así se puede subir a las plazas traseras sin abatir los respaldos de las delanteras.

Los asientos traseros, en todo caso, no son muy amplios y admiten a dos personas que viajarán bien justas de espacio.

A nuestro mercado la variante Adventure llega exclusivamente con una maquinaria de la familia E.torQ de Fiat. Se trata de un 1.598 cc que produce 115 CV. Va acoplado a una transmisión manual de cinco relaciones. Es una mecánica de funcionamiento silencioso y progresivo, con una respuesta más vigorosa por encima de los 3.500 giros y más aletargada por debajo de los 2.500.

Fiat logró un equilibrio de suspensiones que dialoga de maravilla con la topografía urbana. Es un vehículo muy agradable de usar en el tránsito e incluso llevando la caja vacía, al eje trasero no se lo nota saltarín. Cuando le ponemos algo de carga, se la nota un poco más apoyada al suelo, pero sin llegar a transmitir el peso extra al volante.

En carreteras, la Strada tiene un comportamiento muy aplomado para ser una camioneta. Si bien las suspensiones son más duras que en un Palio, por ejemplo, la mayor distancia entre ejes frente a este, le otorgan mayor estabilidad a altas velocidades. Va bien en lo recto, y ante curvas cerradas solo se inclina por la altura extra de la carrocería y no por suspensiones blandas.

 

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