Domingo 21 de Julio de 2019

Prueba de manejo / Mazda MX-5
Cerca del suelo y del cielo

Manejamos la cuarta generación del popular convertible deportivo japonés.  

Publicado: Miércoles, 18 de Noviembre de 2015

René Durney C.  


El primer contacto con el nuevo Mazda MX-5 lo habíamos experimentado en el Autódromo Las Vizcachas en el día de su presentación en Chile.

Allí pudimos probar las dos versiones disponibles, con transmisión manual ($18.490.000) y automática ($19.490.000). El manejo en circuito permite probar todas las cualidades dinámicas del auto, su aceleración, su capacidad de doblar, de frenar y la rigidez de su estructura.

Pero también permite conocer su capacidad ciudadana, su comportamiento en medio del tráfico citadino y, especialmente, su desplazamiento por superficies irregulares, como algunas calles en mal estado que se disimulan en los autos convencionales, con suspensiones que buscan el confort por sobre las prestaciones deportivas que puede ofrecer un auto como el Mazda MX-5.

Y, en efecto, el pequeño biplaza japonés, uno de los deportivos más populares del mundo, del cual se han vendido más de 940 mil unidades desde su aparición en 1989, es un auto esencialmente joven y para jóvenes.
 

¿Por qué?

Porque para subirse a él ya se necesita una predisposición a abordar un vehículo distinto a lo convencional. Su centro de gravedad es bajo, por lo que su altura mínima al suelo es de solo 149 mm. El mundo circundante se ve "desde abajo", lo que se advierte al detenerse detrás de cualquier auto normal. Y ni hablar de pararse al lado de un bus o un camión. Pero esa es la gran gracia del MX-5: el piloto y su acompañante van muy cerca del suelo y eso ayuda a que el auto es muy seguro en el giro de las curvas. La sensación de agarre al piso es muy superior a la de cualquier otro vehículo de tamaño y peso normal. Los asientos solo tienen regulación longitudinal y del respaldo, obviamente. Pero la altura es fija.

Gran parte de esta sensación de seguridad está dada también por las suspensiones, que son firmes y de recorridos muy cortos, lo que en las malas superficies se sienten claramente, a veces con golpes secos si es que el bache es muy profundo o cortado en ángulo recto. Pero, claro, el diseño de este tipo de autos no está pensado para llevarlo por pisos tan irregulares.

No obstante ello, al poco tiempo de circular en el MX-5 el conductor se va acostumbrando rápidamente a hacerle el quite a las irregularidades, lo que llega a resultar un "entrenamiento" acelerado para conocer a fondo las capacidades del auto.


Habitáculo

Con la capota de lona puesta, muy fácil de plegar y desplegar, el ruido al interior del habitáculo es casi parecido al de un vehículo con techo duro. La insonorización es mayor a lo que uno espera en un convertible deportivo. Lo más sorprendente es la ausencia total de ruidos provenientes del aire que va cortando el auto. El comportamiento aerodinámico es impecable. Y más increíble aún es circular con la capota guardada. Basta cerrar los vidrios laterales para que el habitáculo quede protegido de las turbulencias que se producen cuando el aire que va cortando el parabrisas baja sobre las cabezas de los ocupantes. Un deflector ubicado entre los dos respaldos de los asientos permite que el aire fluya hacia atrás y hacia arriba.

Hasta escuchar la radio se hace posible sin problemas gracias al sistema de sonido premium de 9 parlantes Bose con Audiopilot y mandos en el volante.

Una pantalla táctil de 7 pulgadas, al estilo Tablet, se emplaza en medio del tablero y permite controlar desde allí funciones varias, como el acceso a la selección de música, la multimedia, la navegación, el clima y el control del teléfono a través de bluetooth.

El diseño interior está muy bien logrado, con excelentes materiales y finas terminaciones.


Bajo el capó

El motor de cuatro cilindros y 2.0 litros tiene un empuje de 158 caballos y un par torsional de 200 Nm a 4.600 rpm. Eso le asegura una aceleración muy digna de su estirpe, que puede llegar a 7,3 segundos desde la inmovilidad a los 100 km/h.  El sonido del propulsor está pensado para ser el propio de un deportivo y es lo que más se siente a bordo.

El diseño de la carrocería es otro de los logros máximos de esta cuarta generación del MX-5. La máscara recibió un dibujo absolutamente renovado, que mejoró la apariencia al agrandarse la toma de aire frontal y hacer notar un abultamiento en el pasa rueda delantero, que se transforma en una verdadera guía para el conductor, que puede ver e intuir con exactitud la posición de las ruedas delanteras.

La transmisión mecánica de seis velocidades es muy precisa, de recorridos muy cortos y bien definidos. Las marchas son cortas y el poco peso del vehículo -apenas 1.041 kilos- hacen que el paso de cambios sea muy rápido y se llegue con mucha facilidad a la quinta y sexta marchas.

 

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