Jueves 23 de Mayo de 2019

Prueba internacional / Jaguar F-Pace:
Ferocidad Felina

El primer SUV de Jaguar es un auténtico deportivo. Que esté más elevado que un F-Type es solo casualidad.  

Publicado: Miércoles, 18 de Mayo de 2016

Leonardo Mellado, Desde Montenegro

Ya que todas lo hacen ¿por qué no Jaguar? Todas las marcas premium (con la excepción de Ferrari) tienen o van a tener un todocamino, incluso las deportivas. Pues bien, superando los prejuicios al respecto, la marca inglesa estrenó el F-Pace a la prensa internacional en Montenegro, con la esperanza de capturar nuevos públicos y, consecuentemente, de expandir muy significativamente sus ventas.

El Jaguar F-Pace aparece para competir con SUV medianos como el BMW X4 o el Porsche Macan y después de conducirlo por los enrevesados caminos de la ex República Yugoslava se puede decir que el F-Pace es un vehículo que entra por los ojos, luego por su calidad de manejo y después por ser el Jaguar más funcional construido en la historia de la marca.

Tiene una carrocería de 4,73 metros de largo, con una notable distancia entre ejes de 2,87 metros que dan lugar a un habitáculo bastante amplio, en especial en las plazas traseras, aunque la del medio no es muy cómoda.

Las terminaciones son buenas, no extremadamente lujosas, pero a la altura de un SUV deportivo. La banqueta posterior es reclinable (incluso de forma eléctrica), pero no se puede desplazar longitudinalmente. Tras ella encontramos un maletero enorme, con doble fondo y la mayor capacidad del segmento: 650 litros.

El F-Pace es el tercer modelo de la marca desarrollado a partir de la denominada arquitectura de aluminio, después de los XE y XF, aunque el 81% de sus piezas son nuevas. También se emplean otros materiales livianos como el magnesio. La carrocería (80% de ellas son de aluminio) pesa 300 kilos menos que un vehículo de dimensiones similares hecho de acero. Esto lo convierte en el modelo más ligero de la categoría con 1.665 kilos.


Ágil al volante

El Jaguar F-Pace es un SUV muy dinámico. De hecho, ofrece sensaciones similares a las de cualquier otro Jaguar, diferenciándose de ellos más que nada por la altura de la posición de manejo. Su suspensión tiene un punto de dureza mayor que la de un sedán como el XE, por ejemplo, lo que hace que el F-Pace admita una conducción muy viva, sin inercias exageradas cuando saltamos de una curva a otra (y vaya que el recorrido por Montenegro las tenían).

Según la motorización escogida, nos podemos encontrar con un automóvil rápido pero frugal (el diésel de 180 caballos rinde 20,4 km/l); o bien, una bestia con una respuesta muy bruta y un sonido que encandila: el F-Pace a gasolina V6 de 380 caballos.

Esas fueron las dos versiones probadas en los alrededores de la ciudad de Tivat. Todos los automóviles llevaban la caja de cambios automática de ocho velocidades. Una caja, por cierto, suave y bastante rápida.

Además, si se usa en el modo secuencial deportivo con el programa dinámico de conducción, respeta plenamente las decisiones del conductor: es decir, que solo cambia cuando este lo decida, lo que supone que ni sube marchas ni las baja aunque la selección del conductor sea clamorosamente errónea.

El F-Pace ofrece sistemas novedosos como el control de crucero que mantiene la velocidad constante entre tres y 30 km/h para moverse por el campo mientras el conductor se ocupa solo del acelerador; dispone de programas dinámicos (cuatro) que adaptan la respuesta del vehículo a distintos escenarios según la adherencia; una cámara que ofrece una visión de todo lo que pasa en el exterior; incluso se puede montar una suspensión que se ajusta de manera continua.

La tracción puede ser trasera (solo con el motor diésel pequeño) o integral conectable. Esta última es normalmente posterior, pero puede variar la entrega a cada eje con un reparto máximo del 90% a cada uno de ellos. La altura libre al suelo es de 21 centímetros, una cifra muy buena para un todocamino premium.

Muy llamtativa es la doble pantalla de las versiones tope de gama, una de 12,3 pulgadas, configurable, para la instrumentación y otra central (de hasta 10,2 pulgadas) que da acceso a funcionalidades como la navegación y alertas variadas.

Aunque llama la atención un dispositivo mucho más sencillo. Se llama Activity Key y es una pulsera orientada a usuarios que hagan actividades al aire libre (es sumergible hasta 20 metros) y no quieran llevar consigo la llave tradicional, que se queda a buen recaudo dentro del auto y queda bloqueada hasta que regrese el dueño.

 

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