Jueves 15 de Noviembre de 2018


Anticoncepción hormonal: Cincuenta años de historia
El primer anticonceptivo hormonal oral en el mercado de Europa fue introducido en 1961 por Schering.

Publicado: Sábado, 11 de Junio de 2005
Textos: Dr. Manuel Parra A. Profesor Asistente Obstetricia y Ginecología Universidad de Chile

Ya en 1898 Sigmund Freud había escrito "teóricamente, sería uno de los mayores triunfos de la humanidad si el acto responsable de la procreación pudiera ser elevado al nivel de una conducta voluntaria e intencional y, de esta manera, separarlo del imperativo de satisfacer un impulso natural".

Sin embargo no fue sino hasta casi un siglo más tarde que dos mujeres americanas tuvieron el mismo sueño: Margaret Sanger, una pionera en el movimiento estadounidense del control de la fertilidad, y Katherine Dexter McCormick, una filántropa comprometida con el mismo movimiento de los años veinte. En 1950 McCormick preguntó a Sanger sobre el estado en el que se encontraba la investigación en el área de anticoncepción y sobre las oportunidades para promover dichas investigaciones. Ambas mujeres eran conscientes de los problemas sociales y poblacionales generados por la falta de información adecuada. Ambas mujeres soñaban con el desarrollo de un anticonceptivo oral que fuera tan accesible como la aspirina.

McCormick fue referida a Gregory Pincus, una de las máximas autoridades en biología reproductiva.

Luego de extensas conversaciones en su instituto, McCormick le encargó el desarrollo de un anticonceptivo farmacéutico.

Schering, por su parte, contribuyó con el desarrollo aislando las hormonas sexuales y abriendo el camino para que Adolf Butenandt clarificara sus estructuras químicas entre 1929 y 1934. En 1939, cuando apenas tenía 36 años, fue premiado, por su labor con el Premio Nobel de Química

En 1932 dos científicos de Schering, Walter Hohlweg y Karl Junkmann, postularon que la glándula pituitaria juega un papel principal en el control cíclico. Hohlweg a su vez desarrolló el concepto de retroalimentación negativa, el cual explicó por primera vez cómo se podría obtener esterilidad funcional como resultado de la administración hormonal. En 1937 Hohlweg y su colega Hans H. Inhoffen sintetizaron el etinilestradiol, el primer derivado del estrógeno que podía aplicarse efectivamente en dosis oral. Inhoffen sintetizó etinil testosterona en 1939, pero entonces no contaban con la tecnología necesaria para proseguir con las investigaciones para refinar la sustancia.

Un año más tarde, del otro lado del Atlántico, el científico americano Russell E. Marker fue exitoso en sintetizar la progesterona, obtenida de la raíz de un tubérculo de origen mexicano llamado barbasco. Pero el progreso más decisivo provino del trabajo de Carl Djerassi y Frank Colton. La síntesis de 19-norprogesterona y, luego, noretisterona, el cual representó el primer derivado de la progesterona altamente efectivo y aplicable en forma oral.

Gregory Pincus y sus colegas (1956) conducen los primeros estudios con 60 mujeres voluntarias.

El mismo año, Pincus realiza el primer estudio de magnitud en Puerto Rico y Haití con 6.000 participantes, el cual resultó exitoso. Ninguna de ellas experimentó ovulación alguna y dio paso al camino del estudio de la Píldora Anticonceptiva.

En 1957, el laboratorio americano Searle solicitó el permiso para comercializar la píldora para el tratamiento de desórdenes en la fertilidad y la menstruación. En 1956 Schering obtuvo la licencia de noretisterona de Syntex, y ya había lanzado un derivado del compuesto bajo el nombre de Primolut-N.

Enovid (10 mg noretinodrel y 0.15 mg mestranol), el primer anticonceptivo oral como tal, fue aprobado oficialmente por la FDA en Mayo de 1960. A Schering le fue otorgada la aprobación de su anticonceptivo oral, Anovlar (4 mg noretisterona y 0.05 mg etinilestradiol) en 1961.

La anticipación de la novedosa píldora anticonceptiva, sumada a las expectativas de los médicos ginecólogos y el positivismo con el que la prensa estaba tratando el tema, hizo que en junio de 1961 Anovlar fuera lanzada en Alemania y otros países de Europa.

La liberación gradual en la sociedad durante la década de los sesenta fue acompañada por la aceptación rotunda de esta píldora, la cual había logrado reducir en un tercio el contenido estrogénico existente en Enovid.

La primera píldora contenía 10 mg de noretinodrel y 150 mcg de mestranol. Ahora, existen píldoras con dosis diarias de gestágeno tan bajas como 0.060 mg y dosis de sólo 0,015 mg de etinilestradiol. La posibilidad de reducir la dosis diaria requerida para producir una anticoncepción hormonal efectiva ha sido producto de múltiples investigaciones.

En primer lugar, se encontró que el contenido de las primeras píldoras era excesivo y que el mismo efecto anovulatorio podía obtenerse con una cantidad mucho menor de hormonas.

La píldora que nació en los años sesenta es muy diferente a la que se utiliza actualmente. Lo anterior, gracias a los avances científicos logrados que han permitido numerosos beneficios mediante mejores compuestos en la salud de la mujer, al igual que en el mejoramiento de su calidad de vida.

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